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“Cuando un niño cree en sí mismo, cambia su destino”

Sergio Juárez Correa

“Cuando un niño cree en sí mismo, cambia su destino”

Sergio Juárez Correa

Profesor


Creando oportunidades

Sergio Juárez Correa

Sergio Iván Juárez Correa es maestro de primaria en Matamoros, Tamaulipas, donde ha dedicado su carrera a transformar la educación desde el aula, especialmente en contextos de alta marginación y escasos recursos.

Su enfoque pedagógico se centra en despertar la curiosidad y la confianza de sus estudiantes, priorizando el aprendizaje a través de preguntas, el error como parte del proceso y la empatía como base de la relación educativa. Inspirado por figuras como Sugata Mitra y por su propio maestro Mario, Sergio ha implementado estrategias colaborativas y lúdicas, como la “búsqueda del tesoro”, para motivar a sus alumnos a descubrir y construir conocimiento juntos. Su labor fue clave en el desarrollo de Paloma Noyola, reconocida internacionalmente como “la siguiente Steve Jobs”.

La historia de Sergio fue llevada al cine, interpretada por Eugenio Derbez, lo que permitió visibilizar los retos y logros de la docencia en México. A pesar del reconocimiento, Sergio continúa dando clases en escuelas públicas, convencido de que la verdadera transformación educativa ocurre cuando los niños creen en sí mismos y los maestros trabajan con humanidad y compromiso.


Transcripción

00:00
Sergio Juárez. Les confieso que estar aquí me hace sentir como cuando abres por primera vez el salón de clases y miras a tus alumnos con el corazón latiendo rápido y el mío igual. Es una mezcla entre nerviosismo y esperanza, porque no sabes las historias con las que nos vamos a encontrar. Pero también se siente emoción, una emoción por lo que podremos construir hoy juntos. Con el paso del tiempo he aprendido que en cada niño hay una chispa de genialidad esperando a ser descubierta, que a veces esta chispa está escondida bajo el silencio, el miedo o la falta de oportunidades. Y a veces solo basta que se encuentre un entorno favorable que crea en ellos, los acompañe, los escuche para que su luz empiece a encenderse y cambie todo a su alrededor. Cuando empecé a dar clases lo hice de la manera más práctica para terminar el programa de estudios. Seguía los libros, llenaba pizarrones y repetía frases que a veces ni yo entendía. Pero al final del día algo pasaba, algo no me daba satisfacción. Veía los ojos de mis alumnos y no veía curiosidad, veía resignación. Cierto día me hice una pregunta y dije tal vez el problema no son ellos, sino yo, tal vez estoy fallando. También puede ser que la escuela no los esté enseñando a pensar, sino a obedecer. Esas preguntas me cambiaron. Empecé a ver a mis estudiantes de otra manera. Vi en ellos a pequeños científicos, artistas, soñadores con hambre de respuestas. Dejé de enseñarles respuestas y empecé a enseñarles a hacerse preguntas. Y claro, como todo docente, esto no fue fácil, fue un salto al vacío, sin laboratorios, ni recursos, ni internet, solo botellas vacías, cartones viejos y la enorme fe en lo que podría pasar cuando un niño cree en sí mismo. Parte de esto me hizo reflexionar con una historia que les quiero contar. Había una vez una persona que al caer la noche se encontraba en un aprieto, había perdido las llaves de su casa en algún punto. Desesperado, empezó a buscarlas, pero lo hacía exclusivamente bajo la única lámpara encendida que se encontraba iluminada cerca de su casa. Otra persona que pasaba por ahí al verlo tan concentrado le dice que si le puede ayudar y los dos empiezan a buscar las llaves. Juntos observaban por el pequeño círculo de luz, revisando cada centímetro de pavimento, pero no encontraban nada.

03:45
Sergio Juárez. La persona que ayudaba después de un largo rato ya algo desesperada también le dice ¿estás seguro que perdiste las llaves aquí, bajo esta lámpara? El hombre se levanta lleno de polvo y le dice no, de hecho, creo que las perdí cerca de mi casa en la oscuridad del recibidor. La persona que ayudaba sorprendida, le dice ¿entonces por qué las estás buscando aquí? Y la respuesta llegó con total naturalidad, porque aquí es el único lugar donde hay luz. A veces nos quedamos en la zona iluminada de la enseñanza. Lo conocido, lo cómodo, lo que siempre se ha hecho. Pero la verdadera transformación ocurre cuando nos atrevemos a entrar en la oscuridad. En las preguntas difíciles, en las posibilidades nuevas, en lo que aún no sabemos. Tal vez es ahí donde podremos ayudar a nuestros estudiantes a descubrir su propia luz. Soy el profesor Sergio Iván Juárez Correa, maestro de primaria en Matamoros, Tamaulipas, un lugar lleno de retos pero también de sueños, donde cada día nuestros alumnos nos demuestran que el talento puede florecer incluso en los lugares más olvidados.

05:47
José Luis. Es una verdadera alegría conocerte, Sergio. Soy José Luis y te quiero agradecer ser un ejemplo y a través de ese ejemplo motivarnos, inspirarnos. Y bueno, yo te podría decir que los verdaderos superhéroes existen y tú eres un ejemplo de ello. Gracias por existir y en esa inspiración que has tenido y que nos has inspirado a las y los docentes, también has inspirado a tus estudiantes. ¿Qué sientes de que una de tus estudiantes fue mencionada por una revista muy reconocida a nivel internacional como la siguiente Steve Jobs?

06:24
Sergio Juárez. Al escuchar el nombre Paloma Noyola lo primero que siento es, no fui yo, fue ella al lograr creer en sí misma. Y eso es lo que tenemos que lograr con nuestros alumnos. Yo recuerdo a esta niña que casi nunca hablaba, siempre se sentaba hasta el fondo y con la cabeza baja. Cierto día, cuando discutíamos una clase sobre el espacio, levanta la mano y me dice profe, ¿usted cree que yo pueda inventar algo que ayude a la gente? Y le respondí claro que sí, todo lo grande empieza con una pregunta como la tuya. Con el paso del tiempo esta niña logró superar sus miedos y alcanzó algo aún más valioso, la valentía de creer en sí misma, sin laboratorios ni recursos ni ningún material, ella demostró que la determinación puede vencer cualquier obstáculo. Entonces, para mí, como profesor me hace decir que el gran sacrificio que vivimos, que ella vivió, entre las carencias y que luego digan en una revista Paloma, la niña que logró avanzar, logró salir adelante, triunfó, creo que ese sacrificio valió la pena y cada vez que me la encuentro veo sus ojos con orgullo y me dice profe, gracias. Y yo le digo no, gracias a ti, que creíste en ti misma. Y eso, como les menciono, es clave. Creer en nuestros alumnos les despierta habilidades que no creíamos en un principio que tenían. Hay una anécdota de una alumna que me decía profesor, estando en clase siempre ella como que yo sentía que había una especie de resistencia a las preguntas, porque en mi clase yo normalmente lo que hago es hacer preguntas para despertar la curiosidad. En este caso, ella se sentía con una resistencia a las preguntas como el miedo a equivocarse, el miedo a cómo me ven los demás. Y yo en ese momento realicé una dinámica en el cual los niños, al hacer preguntas y responderlas, podían avanzar entre bancos. Y recuerdo que esta niña, cada vez que le hacía una pregunta, sentía como que temblaba el salón por el nerviosismo. O en la actividad al hacerle las preguntas o que ella diera su opinión, aguantaba la respiración como si fuera a desactivar una bomba.

09:47
Sergio Juárez. Y son momentos en los que te dices que de niños tenemos a veces ese temor de, nos dicen, es que no te equivoques, es que está mal y eso a veces nos detiene. Nos detienen en este proceso de que la vida a veces se basa en errores, se basa en cambios, se basa en procesos de si me salió bien, bueno, pero qué tal si hay otra manera o si me sale mal bueno, ahora me levanto con más entusiasmo para buscar diferentes formas que nos puedan ayudar a vencer ese miedo. Y ahí tuve que reaccionar inmediatamente porque fue un momento que para todos fue incómodo porque ella era una alumna desde el año pasado, era una alumna de primer lugar, pero tenía esa dificultad ante los obstáculos de decir a la mejor no soy capaz, se bloqueaba. Entonces tuve que cambiar la dinámica de decir ahora no avanzamos por saber, avanzamos por atrevernos, porque es el momento exacto en el que uno como maestro los mueves, mueves la creatividad, mueves el pensamiento crítico, mueves las ideas nuevas. Entonces todos los alumnos decían bueno, entonces avanzamos y es donde ella obtuvo esa confianza de decir bueno, es que hay que intentar, no hay que solamente ser perfectos. En la vida es muy padre siempre ser los mejores, pero no agarramos la fortaleza que se obtiene cuando caemos y nos levantamos. A veces vemos el miedo como un obstáculo, pero el miedo a veces es un aliado. Debemos convertirlo en un aliado que nos ayude a descubrir nuevos horizontes. Y te lo puedo decir, yo como docente tuve miedo. Tuve miedo porque tenía que buscar un horizonte en el cual experimentaba algo diferente. Eran dos opciones o continuaba en mi zona de confort, seguía haciendo lo mismo o me adentraba en lo desconocido, lo que me daba miedo por hacer, porque qué tal si fallo. Y afortunadamente al atrevernos contamos historias como las que ahora les estoy contando, como las que ustedes espero que hayan visto en la película. Donde los niños comentan y dicen tal vez el maestro tiene razón, aunque nos equivoquemos, podemos aprender. El verdadero aprendizaje está cuando te equivocas, porque ellos lo que quieren es el diez de calificación. No quieren un seis o un siete y es donde dices bueno, pero ¿y si todos tienen diez? Y es donde empieza la duda. Pero cómo vamos a tener todos diez, no es posible. Pero por qué no es posible si lo más importante es lo que nos llevamos.

13:19
Sergio Juárez. Sentimos que la duda a veces nos bloquea. Pero qué tal si, como la historia que les había comentado, qué tal si ahí en la oscuridad, en esas preguntas difíciles, está la verdadera respuesta. Pero a veces nos quedamos en la zona iluminada, donde todo parece tranquilo, donde no me esfuerzo, donde digo pues bueno, aquí estoy a gusto. Pero vemos a nuestros estudiantes que no sobresalen, no aspiran a más. Entonces hay que motivarlos. Y el error no es un fracaso, es una nueva manera de ver el horizonte. Muchas gracias.

14:18
Mónica. Hola, Mónica Rendón. Muchas gracias por inspirarnos, por motivarnos a construir, a reflexionar sobre la educación y sensibilizarnos mucho. Sergio, he escuchado que comentas que en una fiesta de graduación alumnos no se tomaron una foto contigo. Esta anécdota, ¿qué significó para ti?

14:40
Sergio Juárez. Imagínate una graduación en la que los niños están contentos porque ya lograron esa meta de terminar su educación primaria. Papás contentos, todos felices. Uno como docente, pues al mismo tiempo tienes una mezcla entre felicidad, tristeza porque se van tus alumnos que siempre viste durante meses. Y estando ahí parado, yo lo que necesitaba de mis alumnos, a lo mejor uno como docente necesita ese, a lo mejor ese empujón de decir lo hiciste bien. Es que yo ahí parado me sentía nervioso porque era un grupo que se estaba graduando, era un grupo mío que se graduaba y lo primero que esperas es que se acerquen y, profe, una foto, y no llegaba. Era un momento de angustia, nerviosismo, pero al mismo tiempo sentía una voz que decía Sergio, tal vez algo no hiciste bien. Tal vez enseñaste, pero tal vez no fue con el corazón. Porque un niño que se siente apreciado lo primero que quiere es que quede para el recuerdo esa foto de mi maestro que me inspiró. Y aunque fue un golpe para mí porque me fui muy triste, recuerdo ese día que fue una tarde, tarde noche, fue mi motor para decir algo tengo que hacer diferente. Era como si la vida me dijera Sergio, reacciona. Si enseñaste, pero ¿de qué manera? Y fue mi motor para continuar, para seguir luchando. Recuerdo que al estar ahí me di cuenta que cuando viene un niño triste al salón de clases, cuando viene distante y tú vas directamente a enseñarle los contenidos o le preguntas 5×8, 6×9. Qué tal si en lugar de llegar directamente a los temas les preguntas, porque me ha pasado y me lo han dicho luego mis alumnos, les preguntas ¿qué desayunaste? El primer impacto es por qué el maestro me pregunta esto. Lo primero que esperas es que te diga. ¿Te sabes las tablas? ¿Te sabes las sumas? ¿Te sabes las restas? Pero qué tal si cambiamos el enfoque y le decimos y les preguntamos, ¿cómo te sientes hoy?

17:46
Sergio Juárez. ¿Triste? ¿Feliz? Entonces cambia la perspectiva y es como nuestros alumnos se dan cuenta que les interesas como profesor y despiertas, desbloqueas algo en ellos, que se sienten parte de un equipo, sienten que el maestro no viene a juzgar, viene a formar un equipo y es lo que debemos de tratar de hacer con nuestros alumnos. Que ellos no nos vean como el que está detrás del escritorio, sino el que junto con nosotros avanzamos hacia un futuro mejor. Muchas gracias.

18:39
Claudia. Hola Sergio, mi nombre es Claudia. Ahora que te conozco me transmites mucha paz, mucha seguridad. Gracias. Y mi pregunta es la siguiente, admiro mucho el trabajo de Eugenio. Sin embargo, quiero saber si te sentiste realmente identificado con su trabajo y qué tanto de ficción y realidad hay en la interpretación del personaje de Sergio Juárez.

19:01
Sergio Juárez. Pues fíjate que la primera vez que me dijeron que Eugenio Derbez iba a interpretarme, me quedé pensando, dije bueno, no lo creía, para empezar. Un maestro que revisa cuadernos, pasa lista, que a veces usa plumones que ya no sirven y de repente ahora una personalidad reconocida a nivel mundial con sus películas, que muchos de nosotros conocemos por sus personajes que yo veía en pantalla, sentía emoción, sorpresa. Pero al mismo tiempo, después de que pasó la sorpresa y esa emoción, una cosa que sentí fue ojalá que esto sirva para que se hable más de educación, para que se sepa lo que los niños necesitan y lo que los maestros vivimos. Y respecto a su interpretación, yo estuve ahí en el momento de las grabaciones, cuando él entraba al salón de clases y hacía todo esto de estar con los alumnos y veía que lo de él no era una imitación, no imitaba mis gestos, comprendió la esencia del profesor. ¿Qué parte entendió? Que cuando entras al salón de clases y a veces haces una pausa es para entender el ambiente, cómo vienen los niños, y él lo hacía ahí. Esa lucha incansable por, esa terquedad por creer en algo que no lo ves a veces tan simple, él lo demostraba en la pantalla. Esa insistencia por decir niños, no importa que se equivoquen. Lo veía en pantalla y decía ese soy yo, pero no soy. O sea, lo veía como un reflejo, una persona que hablaba como yo, pero físicamente no era y me transmitió que él comprendía el personaje, comprendía a la persona, comprendía lo que vivimos como docentes. Esa terquedad y cansancio. Se puso en los zapatos de un maestro, esa terquedad por insistir en creer en los niños y un cansancio que no se va.

22:07
Sergio Juárez. Que te vas a la casa y te vas desanimado, regresas al día siguiente y te sientes frustrado, pero aún así escuchas a los niños. Triste, pero regresas al día siguiente. Siempre en la búsqueda de cómo lograr que ellos, aunque el mundo no se acuerde que existen, hacerlos sentir que son grandes personas. Y creo que lo interpretó a la perfección. Tuve una charla con él antes del papel, platicamos y lo veía muy pensativo, yo creo me estaba analizando, los gestos, los movimientos y eso fue lo que quedó para mí de la interpretación que espero que mucha más gente la llegue a ver y vea el sacrificio, que como docentes a veces nos olvidamos hasta de la casa. Yo les podría decir a muchos que a lo mejor vieron la película, dicen, no creo que haya vendido el carro, no, sí lo vendí y mi esposa está aquí presente, que si no me deja, pues siempre en la lucha de decir oye, y si lo cambiamos de esta manera si puede funcionar. Si les damos la oportunidad a niños que nunca han tenido la computadora enfrente y traen el hambre de descubrir, ¿por qué no darles la oportunidad? Una frase que mencionó Eugenio Derbez en la película que yo también soy de esa misma idea y la menciono mucho, es que la frase más importante que un maestro puede decir es, no sé. Porque te hace humano, a veces creemos que todo lo sabemos, pero cuando el niño identifica que también tú estás en ese proceso de saber, se adapta muy fácil y yo te diría que siempre a tus alumnos les des la oportunidad, que estando ahí llegues con una sonrisa, porque en todo se fijan. Yo recuerdo un niño que yo llegaba con un chaleco cuando hacía frío, llegaba con un chaleco de esos esponjados y de repente llega una madre de familia y me dice profe, mi niño quiere comprarse un chaleco como el de usted y ya su papá ya lo regañó que por qué quiere comprarse ese chaleco. O sea, somos un ejemplo. Los niños hasta cerca de nosotros se sienten como aquel compañero o aquel adulto que siempre han necesitado y está ahí para darles un buen consejo y que de verdad en la película recuerdo que la primera vez que la vi estaba sentado en la sala, se apagan las luces y lo primero que vi fue salones despintados, que así lo viví.

25:29
Sergio Juárez. Las ventanas que nunca cierran, pupitres en mal estado. Y me hizo una retrospectiva de decir esto yo lo viví en ese momento. Claro que todos debemos entender que una película se reduce a dos horas, cuando esto sucedió en meses. Se puso a lo mejor lo esencial. Y recuerdo una escena que todavía me pone la piel chinita porque recuerdo que él está con los estudiantes, con sus niños y los voltea a ver a la cara, y yo recuerdo esa mirada de los niños. Lo hicieron tan bien que me recordaba cómo me miraban a mí, me miraban con esperanza, como un rayo de luz en medio de la oscuridad. Y yo en un momento en que no podía fallar porque decía si ellos tienen esas aspiraciones, aunque cansados estemos hay que seguir en esta lucha. Y otra cosa que quiero agregar respecto a esto es que a mí muchas veces me hacen la pregunta de, ¿apoco todo sucedió así? Y me la dicen de esa manera, ¿apoco todo fue como pasó? Y yo les digo a veces la realidad es más cruda, pero la esencia está ahí, lo que vivimos como docentes está presente en esta película. Y yo le agradezco mucho a Eugenio Derbez porque creo que nos retrató cómo un docente se siente cuando les dices a tus alumnos equivoquense y ellos te miran como pues no, es que si me equivoco. Entonces esa mirada yo la veía en mis alumnos, no querían equivocarse. Decían tengo miedo. En lo primero que pensamos, en el temor a equivocarnos es en no soy a lo mejor el adecuado. Nos sentimos que no valemos lo mismo que alguien que nunca se equivoca. ¿Pero qué nos perdemos cuando nos equivocamos? Perdemos descubrimientos. Porque las grandes obras, las grandes historias, lo excelente que se ha hecho ha sido en que las cosas no han salido bien.

28:29
Sergio Juárez. Es como decimos ah, no salió bien, lo voy a hacer de esta otra manera. ¿Qué perdemos? Creatividad, porque el miedo achica la mente, no te deja pensar más allá. Dice no, no voy a poder. Y la creatividad necesita espacio, necesita caos, necesita libertad. Perdemos confianza, porque si siempre hacemos lo mismo por no equivocarnos, cómo sabremos hasta dónde pudimos llegar. Y perdemos historias, historias que podríamos contar. Y eso es lo que no nos debemos de perder. Espero que haya contestado tu pregunta.

29:30
Chica. Hola Sergio, un placer escucharte. Además de inspirarme, me tienes súper conmovida y yo creo que a todos en este espacio, porque nos estás recordando lo importante, que no solo es la estrategia, sino el corazón con el que tenemos que trabajar en el aula. A mí me encantaría saber si realmente los alumnos se divierten tanto como en la película y si nos puedes compartir una actividad que a los alumnos les encante.

29:55
Sergio Juárez. La verdad no sé si son tan divertidas, no te podría decir si son tan divertidas, pero los juegos están presentes. Y algo que sí me he dado cuenta es que detrás de cada actividad o de cada juego hay una intención muy seria, la de permitir que el alumno sienta que puede. A veces entre lo que juegan, se divierten y se la pasan bien, muchos no confían en sí mismos, tienen ese nerviosismo de ¿y si me atrevo y fallo? Entonces la dinámica, el juego les motiva. Una ¿el niño que quiere cuando llega al salón? Para empezar quiere pasársela bien, quiere disfrutar el momento. No soy de la creencia que un niño que esté sentado cuatro horas sigue aprendiendo. Debe de haber movilización. Entonces en estas actividades que pongo trato siempre de reflexionar el cómo sería yo como niño estando en ese lugar. ¿Me la paso bien? Y creo que es el punto de partida para sentir si se está logrando el objetivo. Hay una que siempre les gusta y siempre les encanta, yo le he puesto el nombre de la búsqueda del tesoro perdido. Lo que hago es que pongo pistas alrededor de la escuela, las escondo y están numeradas por ahí. Y ellos tienen que correr en equipos. Corren por toda la escuela y descubren una pista y va aumentando la dificultad. Corren y está la otra pista en diferentes partes de la escuela. Y con esto a veces se dan cuenta de lugares que ni conocían de la escuela y eso les emociona, se divierten, en el mismo tiempo que están resolviendo acertijos, desafíos o problemas que en el momento en el salón no les divertían, ahí sí les divertían, ahí sí se emocionaban. ¿Por qué? Porque todos colaboraban. Normalmente les dejaba, si eran cinco los del equipo, dejaba cinco actividades en el mismo lugar, entonces cada uno tenía que colaborar para llegar y al resolverlos te daba la respuesta para ir a correr al siguiente punto. Y al final, pues no era un tesoro físico, no era un premio, era la recompensa es, la pregunta que hacía detonadora es, ¿cómo se sintieron? ¿Les divertía? Y me dicen profe, otra vez vuélvalo a poner. Entonces, cuando un niño te dice que quiere más matemáticas porque normalmente era de problemas de matemáticas, pues sientes que las cosas están saliendo bien porque normalmente los niños no quieren más matemáticas. Entonces creo que esa combinación entre pasársela bien, divertirse, el reto, la emoción, el colaborar y al mismo tiempo hacer algo que necesitan saber, creo que es diversión pura y como te lo mencionaba, yo trato que en mis clases haya silencios estratégicos.

33:21
Sergio Juárez. Momentos para reflexionar, momentos para divertirse. Momentos para pasártela bien, momentos para moverse dentro del salón de clases, colaborar, reflexionar. Lo que caemos en estar mucho tiempo sentado es lo que nos dicen, es el sedentarismo. Entonces no lo necesitamos, necesitamos movernos. Y eso como que les crea esa chispa de que el niño es lo que necesita y nosotros lo vemos. Los niños siempre tiene la energía que un adulto ya no tiene, ya los ves y dices ay a mí como me cansa ese juego ahora. Entonces, creo que hay que fijarnos en esos detalles, esos detalles que pasamos por alto a veces en una clase que la podemos hacer divertida cuando la adaptamos a, ¿yo cómo me sentiría si le hiciera así? Entonces, yo les diría que confiar. Confiar que pueden confiar en que por sí solos pueden descubrir su propio aprendizaje y convertirlos a ellos en los protagonistas. Porque al final de la clase es lo que también hago, les hago preguntas como: ¿Cómo te la pasaste hoy? ¿Qué cambiarías para mañana? ¿Qué te gustaría que hiciéramos de nuevo? Y eso les permite sentirse los protagonistas.

35:04
Alexis. Hola, qué tal, Sergio. Yo soy Alexis, también soy docente y me has dejado reflexionar muchas cosas porque una de ellas es preguntarles de su día. Ellos notan, ellos son muy curiosos y en la mañana te dicen, Miss, ¿está cansada? Miss, ¿durmió bien? Miss, ¿se cortó el cabello? Siempre como que están atentos a ti y uno como docente a veces no está tan atentos con ellos, a lo mejor la cantidad de alumnos. Fíjate que en la película vi mucho peso en la curiosidad y también en el logro de no cometer errores, el quitarse el miedo y decir basta, me voy a atrever a no cometer, a cometer, perdón, a cometer errores. ¿Qué crees que estamos haciendo pues mal, al intentar todo el tiempo ser tan perfectos y ese miedo de no cometer errores con los chicos?

35:53
Sergio Juárez. Esta enseñanza me la dio una niña de siete años. Y me hice esa pregunta principalmente. En ese tiempo, nos mandaban a la escuela a practicar, solamente a observar. Y recuerdo que yo llegaba a esta escuela muy temprano y veía a la niña sentada porque también llegaba muy temprano con su mochila, pero no se me acercaba, y yo también, a lo mejor por darle su espacio no me acercaba. Ya después de dos, tres días se me acerca y me dice ¿usted es maestro? Y le digo sí, soy maestro. ¿Y le gusta ser maestro? Yo dije sí, me gusta ser maestro. Pero ella al momento que yo le respondí que sí me gustaba, me empezó a ver con una mirada, un gesto que los niños hacen como cuando miran un bicho raro. Y la respuesta me impactó porque me dice ¿A poco le gusta regañar niños? Entonces, me hizo hacerme esas preguntas. ¿Por qué elegí esta profesión? ¿Qué es lo que intentamos cambiar? A veces a lo mejor la empatía es importante para poder ayudarlos a que se sientan cómodos, a que no nos vean a lo mejor como el ogro entrando al salón de clases. Entonces una de mis principales ideas que elegí ser maestro es porque me quería convertir en ese maestro que a mí me hubiera gustado tener. Un maestro que te mira a los ojos con esa calidez, que te da la oportunidad de hablar, que si te equivocas te dice adelante y continúa, es importante lo que tienes que decir. Y siempre lo intenté, siempre intenté hablarles a mis alumnos de la manera más franca, de manera empática, siempre colaborando. Porque te topas con historias de niños que vienen tristes, heridos, a veces hasta con violencia de la casa y ven la escuela como un oasis en el desierto. Entonces esto parte de por qué elegimos ser docentes. Creo que la principal respuesta es, para transformar vidas. Y la escuela se convierte en eso para los niños, en un refugio. Cuando se sienten queridos, apoyados, ellos ven a la escuela como un segundo hogar. Es que es una situación con un niño a veces primero tienes que darle como que ese espacio de oportunidad en el que sienta confianza.

39:02
Sergio Juárez. Hay que ganarte primero la confianza. Y a veces en los primeros días de clase, en los primeros meses no te ganas la confianza, sienten miedo. Yo tengo alumnos que me dicen profe, yo cuando lo vi así de grande usted me daba miedo. Y ese miedo continuó a lo mejor por días. Y le digo y ahora, ya después de meses, ¿cómo te sientes? No, nada que ver. Entonces al principio tenemos miedo. Con el paso del tiempo y te acercas y platicas y convives y la niña se da cuenta que, o el niño, se da cuenta que les das la oportunidad de platicar, que no solamente en clase sino a veces das tiempo extra para que den ellos sus vivencias es donde empiezas a ganarte la confianza y ya puedes decirle oye, si lo intentas de esta manera a lo mejor te sale diferente. Si a lo mejor lo hacemos de esta otra lo disfrutas más, pero yo creo que cuando les das un entorno favorable, un lugar en el que se sientan apreciados, empiezan ellos a platicarte. Y lo he comentado con compañeros, los niños, y con padres de familia, los niños te platican cosas hasta de la familia y la señora llega y le da vergüenza, como que les platicó eso y digo sí, todo eso nos platicó, todo lo que vive. Y es emocionante porque te das cuenta que te convertiste en uno más de su familia, aquel maestro que a lo mejor creías no pues simplemente un maestro, no, lo convierten en su segunda casa. Y a veces, me ha pasado también que entre que estamos ahí me dicen apa, o sea ya ellos sienten que eres como su papá, en el caso de maestra, como su mamá, y te quedas como que tu papá, dice ah no, perdón, perdón profe perdón. Entonces es donde empieza esa calidez entre los niños y tú como maestro y sientes que ya te ganaste la confianza y que te pueden hacer una pregunta, a veces incómoda, pero es un corazón a flor de piel, que es lo que más se disfruta.

41:54
Karla Denisse. Hola Sergio, soy Karla Denisse. Mi más profundo agradecimiento, admiración hacia tu persona, esa humildad que reflejas, esas enseñanzas que nos pones, el modelo a seguir que eres. ¡Wow! Vaya, pones el alma en tu trabajo, en esta profesión que más que una ciencia es un arte. Quería preguntarte tú que has sido un docente que ha trabajado en diferentes contextos. ¿Crees que la escuela actual cubre las necesidades que los alumnos necesitan?

42:22
Sergio Juárez. Fíjate, es una pregunta interesante porque en estos tiempos de grandes cambios con lo que viene de la tecnología, creo que la escuela está en transición. Se encuentra en un estado de transición porque paso a paso ha tratado de encontrar qué es lo que los niños necesitan y no es un proceso fácil. Por tanta variedad de contextos y comunidades a las que se tiene que enfrentar. Y también incluir la tecnología. Creo que vivimos ahora en una era tecnológica en la que los niños, seamos sinceros, la mayoría estamos frente al celular y las cosas pasan tan rápido que creemos que la vida real actúa de esta misma manera. Entonces la escuela está bajo ese proceso de transformación y la tecnología es una herramienta tan importante que nos ayuda dentro del salón de clases. Pero la que le da voz es el docente, la que la transforma es el docente, porque puede ayudar a que acompañe al alumno, a que se adapte a su necesidad, que ahora podamos tener, por ejemplo, una computadora que se adapte a una, al avance del alumno en el salón de clases, mientras está desarrollando estás actividades por medio de la tecnología avanzamos con otros niños que están en otro nivel, entonces es una herramienta esencial. Y ahora con la inteligencia artificial, pues creo que parte nos da miedo de lo que pueda llegar a venir, pero son herramientas que en la docencia cuando las usamos de la manera adecuada, son grandes herramientas. Tenemos que adaptar lo que funciona del pasado con lo nuevo y hacer esta mezcla para solucionar esas necesidades que nuestros alumnos necesitan en los días de hoy. Porque siempre mencionamos que estamos por generaciones, dependiendo de los años están las generaciones y yo soy uno de los maestros por ejemplo, que en mi juventud yo todavía buscaba en la biblioteca y ahora le das un clic y sale la información. Entonces si estamos avanzando. Los niños no necesitan maestros perfectos, necesitan maestros más humanos que estemos cerca de ellos en ayuda de las herramientas que vengan, que estén a la mano para fortalecer esa enseñanza. Pero sí, como te menciono, la escuela ha avanzado, está tratando de demostrar ahora que experimentar es importante, nos está dando la libertad como docentes de no llevar la página uno, página dos, página tres, no, te da la oportunidad de que ahora los niños, qué les llama la atención, y te vas a la página 300 y luego de repente bajas a la página dos y hasta el niño también le desconcierta porque es una nueva forma.

45:37
Sergio Juárez. Pero nos da la libertad de decir bueno, a lo mejor hoy traemos ganas de hablar del universo y mañana queremos hacer un experimento. Creo que la perfección no está en las aulas, no está en los materiales, no se encuentra en todo lo que podemos tener, porque creo que se encuentra en el alma, en el ánimo. Por ahí se mencionaba un autor, el ánimo es alma y creo que como docentes tenemos en nuestras manos a a seres humanos. Me decía un maestro ¿qué tan importante será nuestra profesión? Porque a veces platicamos entre docentes. Les digo es tan importante porque nosotros no trabajamos con herramientas, trabajamos con seres humanos. Una palabra de aliento a veces les sirve pero les cambia el rumbo definitivamente. Entonces mi escuela perfecta sería donde los docentes trabajamos con el corazón. Donde apreciamos a nuestros alumnos. Donde no dejamos a nadie solo, esa idea de comunidad. Y lo demás, lo que es lo material, complementa. Pero mientras nos sintamos a gusto donde estamos, creo que todo sale adelante. A veces se disfruta mejor un plato de frijoles en armonía que un banquete cuando no la hay. Entonces convirtamos nuestra aula en algo que nuestros alumnos regresen y se van con una sonrisa. Creo que eso sería para mí la escuela perfecta.

47:55
Jonathan. Hola Sergio, mi nombre es Jonathan. Soy psicólogo de formación, pero docente por accidente. He seguido tu historia muy de cerca. Me siento conectado con muchas cosas. También he visto que has trabajado en colegios muy pobres, sin embargo, que estos lugares es donde más realizado te has sentido. ¿Nos podrías contar por qué?

48:19
Sergio Juárez. Sí, he trabajado en lugares muy difíciles donde faltaba de todo, donde no había agua suficiente. A veces el techo no era el ideal. Muchas carencias. Y fíjate que es donde más me he sentido realizado porque he descubierto que hay algo que no se encuentra en los planes de estudio. Que cuando todo falta, lo que haces como docente cuenta el doble, porque te encuentras en una situación donde quieres dar lo mejor para tus alumnos y a veces no encuentras las herramientas necesarias y es el momento perfecto para echar a volar la creatividad. En estos lugares los recursos no enseñan, lo que enseña es tu creatividad como docente. Y recuerdo una anécdota con mis alumnos, una de tantas que estábamos dando clase y de repente se nos viene la lluvia y desafortunadamente en ese lugar en el que estaba tenía goteras y empieza la lluvia, ya sabrán los niños alborotados porque va a tronar, a qué hora va a venir mi mamá y qué va a pasar y cómo va a suceder todo, ya no, que no haya clases, es lo primero que nos dicen. Entonces empezaron a mover bancos sin decirles porque ellos mismos empiezan la inquietud y voltear para afuera. Entonces lo que hicimos rápido, muevan los bancos porque pues nos está lloviendo aquí dentro y a meter los libros en cajas y donde podíamos. Y se me ocurrió hacerles una pregunta porque veía el alboroto. Dije aquí en este momento no podemos hacer nada más que a veces voltear a verlos. Y les lancé una pregunta y les dije a ver niños, ¿cómo cambia su día cuando llueve? Y como que se les paró un antenita y empezaron a pensar ah, mira todo lo que nos pasa cuando llueve, empezamos a pensar en a qué hora va a venir mi mamá, qué vamos a hacer, el maestro ya no puede dar clases. Entonces es como les comentaba en esos momentos de, que te encuentras ante situaciones que no esperabas, con carencias, con dificultades, es donde debes echar a volar la imaginación como docente, porque ves las caras de tus alumnos y dices cómo los hago sentir, aunque el mundo les diga que no pueden, que sí pueden. Que sí pueden lograr las cosas, aún con estas carencias. Y he descubierto también que cuando te faltan, por ejemplo, computadoras, pues lo que tienes que hacer es utilizar, hacer experimentos con lo que encuentras a tu alcance. Cuando te faltan los libros, pues lo que hacemos es investigar en nuestra casa y traer esos temas y hacer una especie de biblioteca humana.

51:53
Sergio Juárez. Y ahora tú qué investigaste, muéstranoslo. Y aprender bajo esas circunstancias. Y he descubierto que en esos momentos de dificultades la magia está en las ganas, las ganas que le pones como docente, en la magia de creer, creer que puedes. Ahí cuando todo falta, tu voluntad, tu empatía hacia ellos, sentirte cercano es donde los transforma. Porque ahí, entre el polvo, entre el calor, entre que nos lleva el agua, lo primero que te recuerda es que si ellos no se rinden, tú tampoco puedes hacerlo. Eso es lo que te diría a tu pregunta.

53:04
Jesús. Hola Sergio, mi nombre es Jesús Emanuel Martínez Acacio. Quisiera saber desde las circunstancias que tú viviste en la vida, ¿cómo es que incentivas a tus alumnos dentro de las aulas? Y sobre todo, ¿qué tan importante para ti fue la escuela?

53:22
Sergio Juárez. Hola Jesús, me gusta tu pregunta porque mi infancia fue difícil. Recuerdo que mi familia es una familia humilde. Normalmente creemos a veces que el que ya es docente tiene familiares docentes. En mi caso mi mamá es ama de casa, mi papá trabajó en una empresa distribuidora de Pan Bimbo, pero siempre recibí algo que para mí yo he valorado y lo sigo valorando, que es el apoyo. Las escuelas en las que estuve, principalmente la escuela primaria, era una escuela de madera. Y me hacía valorar cada aspecto que estaba ahí, porque veía las carencias tanto en el hogar como en la escuela. Y fue importante para mí, te lo puedo decir, te lo voy a decir como niño porque una de las cosas que más disfrutaba creo que como todo niño, es el recreo, porque es el momento en el que te la pasas bien, en el que compartes experiencias, juegas, te diviertes y al mismo tiempo convives con los adultos, en este caso tus profesores, los cuales cuando te apoyan, te dan un consejo, te sientes muy bien y claro, cuando a veces te dicen que no puedes, te impacta o te cambia. Y para mí fue importante porque fue una ventana a la realidad. En mi casa yo vivía ciertas situaciones que en la escuela eran muy distintas, pero me permitían ver hasta donde yo podía llegar. La escuela es esencial, en la escuela ellos conviven con amigos que ellos, para ellos, siempre van a estar ahí para darles apoyo. Conviven con docentes que los pueden inspirar, pero también al mismo tiempo, a veces podemos hacerlos sentir que no pueden. Y la familia juega un papel fundamental en este proceso de ir comprendiendo. Pero yo siento realmente que la educación que se brinda en las escuelas abre ventanas de oportunidad. Que cada niño se sienta seguro, que despierte el interés, que les emocione cuando les ponemos, por ejemplo una dinámica, empiezan a socializar y eso fortalece la personalidad y los ayuda a que a lo mejor algún día ellos desarrollen esa mentalidad de poder continuar más allá de las esperanzas que como niño a lo mejor eran muy pequeñas.

56:30
Sergio Juárez. Tuve una alumna que siempre que llegaba a clases la veía cabizbaja y triste, y por más que yo diera las clases muy dinámicas y divertidas, ella como que su rostro reflejaba mucha seriedad y para mí era así como una incógnita, decía ¿qué estará pasando? Hasta que un día tuve la oportunidad de platicar con ella, pero ella necesitaba ese espacio que a veces pues el maestro como tiene sus alumnos pues no te das el tiempo, pero dije algo debe de haber ahí que está sucediendo. Y recuerdo que la niña me dice profesor es que a mí me pasa algo en mi casa. En mi casa me dicen que nada hago bien. Y recuerdo que fue para mí una especie de golpe de realidad, porque es el momento perfecto para aprovechar ese espacio de oportunidad que podemos darle a nuestros alumnos, en el cual hacerlos sentir bien más allá del impacto que tiene la familia. Con el paso del tiempo, esta alumna pues logró desarrollar esa confianza, hasta que un día yo me sentí realizado por el hecho que me dice, se acuerda profe que yo le dije cómo me sentía. Bueno, pues a partir de hoy yo siento que aquí en el salón de clases, las cosas sí me salen bien. Entonces, transformamos vidas. Parece que no, pero en la mentalidad de un niño que se siente mal, que llega triste, que a veces necesita un consejo, la profesión de docente transforma esos pequeños corazones que algún día te los vas a volver a encontrar y te van a decir se acuerda profe de mi, que usted creyó en mí, ahora yo logré ser alguien que también puedo transformar vidas. Creo que esa es la principal satisfacción como docente que puedo tener.

58:52
Carmen. Hola Sergio, soy Carmen. Con toda tu trayectoria me has sensibilizado mucho en todo el tema de la educación. Pero así como tú has cambiado la perspectiva de los niños y niñas, ¿a ti qué docente te cambió?

59:07
Sergio Juárez. Mira, algo que siempre he dicho yo es que los maestros no nacemos solos, siempre hay alguien que te prende la primera chispa. Y en mi caso, tuve un maestro que, Maestro Mario, lo recuerdo muy claramente, porque él tenía una mirada que no era como los demás maestros. Yo sentía que él creía en nosotros, que en el momento en el que estábamos ahí en clase, él confiaba en que nosotros podíamos lograr grandes cosas. Recuerdo que el maestro, pasé yo al pizarrón a hacer un problema, lo recuerdo muy bien y pues como todo niño nervioso, titubeas porque lo primero que sientes es las miradas. ¿Qué van a decir si te equivocas? Es lo primero que sentimos como niños y yo me sentía muy nervioso. Y él lo notó y se acerca y me dice Sergio, yo sé que tú puedes. Y a veces unas palabras así, en lugar de que te digan ¿en qué momento vas a continuar? O sea, cambia, la pregunta cambia, es distinta porque sientes el aprecio, sientes que hay un adulto detrás de ti que te da ese apoyo, que no te deja solo. Y creo que él fue para mí uno de los maestros que me hizo pensar en la docencia, en decir podemos ser un pilar importante de apoyo para nuestros alumnos y con el paso del tiempo te puedo decir que uno cree que lo sabe todo hasta que descubrí al profesor Sugata Mitra, que también para mí fue una inspiración y me hizo cambiar el enfoque con mis alumnos. Él realizó un experimento en la India, le llamaban “The hole in the wall”, el agujero en la pared, y él lo que hizo fue ponerles una computadora a los niños en un barrio muy pobre y la dejó ahí. Y los niños se acercaban, investigaban y entre ellos solos lograron tener conocimientos de personas que habían estudiado altos grados de universidad en ingeniería informática. Entonces yo dije de aquí puedo obtener de este profesor que cree que con la curiosidad los niños pueden descubrir su propio conocimiento, a lo mejor yo lo puedo implementar en clase y fue algo que me inspiró. Dije yo aquí con estos niños que también tienen hambre de saber y no tenemos los recursos, ¿cómo poder implementarlo? Y busqué estrategias.

01:02:22
Sergio Juárez. Claro, sin computadoras, les llevaba lo que tenía para que ellos mismos lo descubrieran, les ponía un problema y en equipo les decía saquen las ideas que ustedes creen y fíjate que los niños, me sorprendí porque al darles la oportunidad entre ellos solos, colaboran, platican, juegan, bromean y eso es, para mí, eso es valioso porque es la forma en la que aprendemos, juntos aprendemos mejor que cuando estamos solos. Y te puedo decir que otra persona que me inspiró y me sigue inspirando es mi esposa, que también es docente de 21 años de servicio y que sigo aprendiendo con ella. Lo que me platica, lo que yo le platico y fue un pilar fundamental para yo haber logrado con mis alumnos esto que logré.

01:03:38
Manuel. Hola Sergio, soy Manuel. Y ¿qué aprendizaje has tenido tú con tus alumnos? ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que han dejado ellos en ti?

01:03:49
Sergio Juárez. Fíjate que con esta pregunta que me haces el mayor aprendizaje que he obtenido, que siempre lo recuerdo, siempre que voy a iniciar un nuevo ciclo escolar, este aprendizaje me lo ha dejado una niña y su lonchera. Y te lo voy a contar como me sucedió, porque fue un día después del recreo. Recuerdo que venía una niña con su mano aquí y con una sonrisa y venía como si guardara algo tibio, como que algo le había sucedido. Me dice profe, me siento tan feliz. ¿Qué te pasó? Acabábamos de entrar del recreo. Lo que pasa es que en el portón yo estaba esperando a mi abuelita que llegara con mi lonchera y sentí una desesperación porque no llegaba, ya estaba a punto de timbrar, y no llegaba y decía ¿y cuándo va a llegar? ¿Y cuándo va a llegar? Ya cuando la vio que venía, se emocionó y le cambió su semblante. Me dice profe, pero ¿sabes qué pasó? Que enseguida estaba un niño más chico que yo y vi en sus ojos la misma desesperación que yo sentía antes de que llegara mi abuelita y sentí feo, me dice la niña, sentí feo y lo que hice fue compartirle mi lonche. Y sentía, me decía que se había sentido tan bien. Y veía su expresión como cuando un corazón pequeño hace algo grande. Y creo que esa es una de las lecciones que siempre recuerdo, que si los niños tienen esa empatía, la empatía nos enseña, la empatía hay que vivirla. A veces como niños nos dan esas lecciones que te hacen temblar desde arriba a abajo. Que a veces nos enseñan a los adultos que vivimos en comunidad. Y he sentido yo en cada momento que cómo a veces una niña con su lonchera, en ese momento silencioso, me dio una lección de que nunca hay que dejar a nadie solo. Y cuando inicio mis clases eso me recuerda día con día. No hay que dejar a nadie solo, porque hay momentos que necesitas unas palabras tan simples como mañana va a ser un día diferente, mañana va a cambiar.

01:07:16
Sergio Juárez. Aquí te apreciamos, aquí te queremos. Y esas palabras te abren la oportunidad de que no permitas que alguien que necesita de ti se quede sin tu apoyo. Y como docentes es lo que les puedo decir. Recordemos que cada uno de nuestros alumnos está con la esperanza de continuar, de tener sueños y uno como docente cuando los aprecias, cuando estás cerca de ellos, cuando les das un apoyo, cuando les dices lo hiciste muy bien, lo lograste, les hace el día, les transformas el día, entonces, te digo, mi principal enseñanza es que los niños cada día te enseñan cosas que te sorprenden y te dan unas lecciones, que regresas a la casa tan triste o tan feliz que me dice mi esposa, ¿y ahora por qué vienes con la cara triste? Pues es que me derramaron una lección que no la esperaba. Entonces esto te mueve de que a veces no somos empáticos, entonces nos olvidamos o se nos olvida por el trabajo, por las preocupaciones del hogar, de que nos sentimos frustrados. Una cosa que he aprendido yo, que me pasaba antes, antes me levantaba yo en las mañanas y prendía la televisión y veía puras noticias trágicas y llegaba a la casa, llegaba al trabajo, perdón, a la escuela y pues con puras ideas así, triste, angustiado y no era la misma energía hasta que dije tengo que ver otra cosa en las mañanas. Y saben que me ponía a ver, El chavo del 8. Y llegaba con otro ánimo al salón de clases, llegaba haciendo chistes, haciendo bromas, porque El Chavo del 8 es lo que hace, broma entre esto, el juego. Entonces hay que tratar de inspirar a nuestros alumnos y siempre inspirarles esa empatía por otros. La mirada demuestra tranquilidad, demuestra como tú reflejas ante lo que ellos se equivocan, cómo lo tomas. Te miran, lo primero que haces es que te miran a ver qué dice el maestro después de lo que hice, de lo que, de allá que me caí o eso, qué me va a decir. Entonces eso es bien importante. Ese tipo de ideas y que nunca dejes a nadie atrás.

01:10:17
Sergio Juárez. A veces decimos ay, él cómo le va a hacer con tantas dificultades que tiene. Pero todos merecen una oportunidad, Todos merecen que como maestros creamos en ellos, sintamos que los aprecien. Y algo fundamental que te voy a mencionar el amor a tu profesión, enamórate de tu profesión porque es la más bella. A mí me dicen profe, ¿usted qué edad tiene? Yo tengo 44 años. Y me dicen, no parece. Lo que pasa es que trabajar con niños es muy distinto a otras profesiones, te transmiten una energía distinta. Te vas con tantas satisfacciones que no sé si la mejor será la fuente de la juventud o no sé. Pero se siente uno bien estando ahí porque un niño te habla con el corazón y qué mejor que tú le respondas con palabras de aliento, de que oye, futuro doctor, futuro arquitecto, futura docente. Y ellos se sienten, oh sí puedo, a lo mejor, si el profe cree en mí, esto se va para adelante. Entonces te digo, los niños tienen más alas de las que nosotros creemos. Entonces lucha en tu profesión porque es de las más bonitas. Eso es lo que te diría. Creo que como docentes y creo que hay muchos docentes aquí, a veces la educación está un poquito como olvidada. Sentimos que a lo mejor le hace falta un poquito más de importancia en la sociedad. Yo te puedo decir que actualmente, después del auge de la película, muchos han de pensar nombre el maestro es rico, es famoso y se anda paseando allá por, no sé, Las Vegas. Yo sigo dando clases con mis alumnos en los mismos lugares porque es lo que me da satisfacción. Eso me mueve a seguir luchando. Y muchos me dicen es que no te han reconocido. Digo no, sí me han reconocido. Cada vez que me encuentro un alumno me dice profe, gracias y creo que para mí eso es lo mejor. Entonces por eso sigo en esta profesión tan bonita. Y los que están en esta profesión les digo, eso se siente tan bien y lo guardas y no se te olvida. Y te hace crecer como persona y como maestro. Entonces pues les agradezco haber estado aquí, escuchando a un docente, un docente de pueblito, un pueblito por allá retirado, pero que quiero compartirles que siempre he creído que la educación es el acto más poderoso de fe que podemos tener.

01:13:39
Sergio Juárez. A veces no importa que no tengamos los mejores recursos, que nuestra aula se caiga a pedazos o que el mundo nos diga que no se puede. Cuando un maestro cree en sus alumnos y logra que ellos confíen en sí mismos, no importa que no tengamos ni cohetes ni computadoras, estaremos construyendo algo más grande, la posibilidad de un futuro distinto. Porque cada niño que se atreve a creer en sí mismo, cambia su destino. Pero cada maestro que se atreve a creer, cambia el mundo. Muchas gracias.