¿Son las mujeres más empáticas que los hombres?
Herminia Pasantes
¿Son las mujeres más empáticas que los hombres?
Herminia Pasantes
Neurocientífica
Creando oportunidades
"Estudiar el cerebro es comprender lo que nos hace humanos"
Herminia Pasantes Neurocientífica
Herminia Pasantes
Herminia Pasantes es una investigadora en neurociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reconocida por su contribución al estudio del cerebro y en particular los efectos de la taurina sobre este. Nieta de campesinos y pescadores, fue la primera de su familia en asistir a la universidad. Su interés por la biología comenzó en la preparatoria, lo que la llevó a estudiar biología y posteriormente a inscribirse en el posgrado de ciencias bioquímicas en la UNAM. A pesar de enfrentar obstáculos, como la negativa de un prominente investigador a que continuara su doctorado tras el nacimiento de su hija, Herminia perseveró. Eventualmente, realizó investigaciones en el centro de neuroquímica en Estrasburgo, Francia, donde descubrió la importancia de la taurina en el cerebro. Su trabajo se centró en el edema cerebral, un problema crítico en traumas craneales. Además, Herminia ha sido una promotora de la educación en neurociencias, contribuyendo a la creación de una licenciatura en la UNAM. Su trayectoria es un ejemplo de dedicación y superación en el ámbito científico, y una inspiración para las futuras generaciones de científicas.
Transcripción
Me encantó. Y yo dije, quiero, quiero, esto es lo que quiero hacer. Esto es lo que quiero estudiar. Estudié biología y me inscribí en el posgrado de ciencias bioquímicas que apenas se había iniciado en la UNAM. Nació mi hija, tenía que inscribirme en el doctorado. Y esto les va a parecer increíble, pero un investigador muy importante en México de la Facultad de Medicina, pero muy importante, un gran promotor de la bioquímica y tal, me dijo, usted no se va a inscribir al doctorado.
¿Cómo que no me voy a inscribir? ¿Por qué? ¿Porque acaba de nacer su hija? Bueno, yo tímida, porque eran otros tiempos y el hombre era importantísimo. Pero mire que yo no voy a tener que cuidarla, ya tengo quien cuida a la niña. No, no, no, no, me dijo, maternidad y doctorado son incompatibles. Y no me dejó inscribir, no me dejó. En estos tiempos, imagínense, lo quemamos en leña verde y me inscribo, pero no. Entonces, pues, lo que hice fue conseguirme, es decir, tener otro hijo, seguir trabajando, tener otro hijo.
Y cuando los niños tenían tres y cuatro años, hice una solicitud para ir al centro de neuroquímica único en el mundo, en Estrasburgo, Francia. El director del instituto, que era mi asesor de tesis de doctorado, había recibido un donativo muy importante para estudiar la retina. La retina es como un cerebrito en el fondo del ojo, pero pues es más sencillo trabajar con la retina que con todo el cerebro.
Entonces, el primer experimento, saco la retina del pollo, la meto a procesar y la corro a un cromatograma para separar los aminoácidos. Y el primer pico del cromatograma era un pico enorme que se salía del papel, eran unos cromatogramas en papel, estamos hablando de hace mucho tiempo.
¿Y qué es esto? La taurina. Un aminoácido libre, libre, no forma parte de las proteínas. ¿Qué es esto? ¿Qué concentración de proteína, de taurina tan enorme tiene la retina? La pregunta es, bueno, ¿nada más en la retina? ¿O hay otros órganos en donde la taurina está presente? Pues sí, está en el músculo, pues sí, está en el cerebro, pues sí, está en las glándulas.
¿Qué hace la taurina? ¿Para qué sirve? ¿Por qué esta cantidad? ¿Por qué si no está involucrado en nada? ¿Por qué si ni siquiera se degrada? Es como una piedra, ¿qué pasa? ¿Qué pasa? Bueno, entonces resulta que la taurina sirve para controlar el agua en las células, en todas las células del cuerpo, en todas. Pero en el cerebro es particularmente importante, porque si entra agua a las células del cerebro, si se hinchan, choca con los vasos contra la pared del cráneo, se rompen los vasos, se mueren los neuronas.
Y en donde se mueren los neuronas, se pierde la función. Entonces, es fundamental que no se hinche el cerebro. Bueno, pues la taurina ayuda a que se deshinche el cerebro. Pero entonces, en ese tiempo, nadie sabía nada del volumen en el cerebro. Si las células regulaban volumen, no regulaban volumen, cómo se deshinchaban, cómo se hinchaban.
Bueno, pues entonces a eso dediqué mi vida, a todo este asunto del edema cerebral. Diario en el mundo, la gente se cae de la moto, se golpea la cabeza, tiene un accidente, se golpea la cabeza. Todos esos golpes fuertes producen edema cerebral. Entonces, es un tema importantísimo. Si el edema es muy rápido, como sucede con los golpes, y muy violento, entonces, por física pura, el cerebro se empieza a empujar por la parte más suave del cráneo, que es en la base del cráneo, empieza a empujar.
Entonces, ahí presiona los núcleos respiratorio, cardíaco, neuronales, que controlan la respiración y el corazón, y la gente muere por paro cardiorrespiratorio. Bueno, pues eso es lo que hice en investigación durante toda mi vida. Debo decirles que algo muy bonito que me sucedió hace como 10 años, 12, es que junto con un grupo de investigadores fundamos o creamos una licenciatura en neurociencias en la UNAM, para que los estudiantes desde el principio se metan a estudiar el cerebro. Y luego la divulgación, que también es un gran placer y que de lo que les platicaré más adelante.
Una neurona no crea un algoritmo o un teorema matemático o una filosofía política. Muchas sí. Son las conexiones. Las neuronas se conectan en unas redes gigantescas. Tenemos en el cerebro como unas cerca de 90 mil millones de neuronas. Y cada neurona se puede conectar con hasta 10 mil neuronas. Cuando los niños son pequeños, conectan 700 neuronas por segundo. La conectividad de las neuronas es lo que nos da lo que somos de inteligentes. También es lo que nos permite ver y respirar y caminar y todo eso. Pero, pues, lo más emocionante es lo que nos permite pensar.
Nos permite ser sapiens. Son estas redes. Y hay estos proyectos de conectividad neuronal. El conectoma humano, seguramente ustedes han oído hablar de eso. Es una labor titánica esta del conectoma humano. Porque no nada más es la conectividad estructural, sino también la conectividad funcional. Esas redes que ahora ya se pueden estudiar muy bien, son cosas verdaderamente maravillosas. Una neurona es una célula muy especializada. De hecho, por eso, si se muere la neurona, ya no se puede regenerar. Porque ha perdido la capacidad de regenerarse por la especialización.
Tiene un soma neuronal, un cuerpo neuronal, donde está el núcleo y todo lo que produce energía, la mitocondria. Luego, tiene una terminación, una terminal que es con la que se conecta con las otras neuronas. Y tiene una serie de prolongaciones que se llaman dendritas. Cuando la neurona quiere emitir un mensaje, cuando quiere decirle algo a otra neurona, manejan un lenguaje eléctrico las neuronas.
Entonces, viene un cambio en la electricidad, entre la diferencia de electricidad entre fuera y dentro. Y entonces, va por el axón hasta que llega al final. Pero resulta que desde tiempos de Cajal, Cajal es un genio, de veras, es lo más admirable. Un hombre con un microscopio primitivo encontró unas cosas de las neuronas impresionantes. Y entre ellas, encontró que no se pegan, no están pegadas, sino hay un espacio entre las dos neuronas, que las cargas eléctricas no pueden saltar.
Entonces, para eso la naturaleza diseñó a los neurotransmisores. Son moléculas que están encerradas en unas vesículas, en la parte terminal del axón, y que van a liberar su contenido cuando la neurona está emitiendo el mensaje. Entonces, esos neurotransmisores se salen de la neurona emisora, cruzan ese espacio. Se conectan con un receptor que la recibe al neurotransmisor en la neurona que está recibiendo el mensaje. Y la neurona se entera de lo que le quería decir la neurona emisora.
Claro, no recibe un solo contacto las neuronas. Ya vemos que recibe miles. Entonces, integra todo, decide si lo que va a hacer es continuar transmitiendo el mensaje o lo va a parar. Entonces, eso ya se establece así la comunicación. Y en las dendritas, también Cajal, aquí fíjense qué extraordinario. Las dendritas son unas prolongaciones, algunas son riquísimas. Es decir, una profusión de dendritas enorme. Y en cada dendrita hay una- en las células que se llaman neuronas, que se llaman espinosas, que son fundamentales para la conexión, tienen unas- se ven como unas- pues eso como unas espinas. Cajal les puso espinas dendríticas.
Y en cada dendrita puede haber unas 100. Una neurona, 40 dendritas o bájenle, 20 dendritas. 100 espinas en cada dendrita. Cada dendrita se puede comunicar con tres neuronas. Otra vez, vean la riqueza y la complejidad de la conectividad. Y además, esas dendritas, esas espinas dendríticas, son absolutamente dinámicas. Son unas estructuras dinámicas impresionantes. Se forman y desaparecen en respuesta a los estímulos del entorno. Son la base de la neuroplasticidad.
El cerebro se adapta al entorno. Y esa adaptación tiene muchísimo que ver con estas espinas dendríticas. Se va perdiendo eso con el tiempo. Se van perdiendo dendritas, se van perdiendo espinas dendríticas, se va perdiendo la capacidad de formar la zona. Bueno. Hay otro elemento en el cerebro muy importante, en las neuronas, que es la vaina de mielina. El axón es como un cable eléctrico, ¿se acuerdan? Un cable eléctrico tal cual. Entonces, si estuviera pelado, si estuviera solito, se iban a disipar las cargas. Entonces, para que no se disipen las cargas, el axón está envuelto por una capa de grasa.
Es como el aislante. Esa es la mielina. Y solo de punto en punto hay espacios en donde puede modificarse ese funcionamiento eléctrico. Entonces, así funcionan las neuronas. Los neurotransmisores es curioso porque son muy pocos para todas las funciones. Y eso es un problema para la biomedicina. Porque, por ejemplo, la dopamina. La dopamina tiene que ver con la felicidad, pero también tiene que ver con el movimiento.
Las personas que tienen Parkinson no caminan bien porque se les murió una zona en donde hay muchas neuronas que manejan la dopamina. Por eso, para reemplazar la dopamina, les dan a los parkinsonianos L-Dopa, que es un precursor. Bueno, entonces, la citilcolina es el neurotransmisor que conecta el nervio con el músculo para que podamos mover los músculos.
Pero también tiene que ver con la memoria. Y las neuronas de la citilcolina son las que se mueren en el Alzheimer. Entonces, eso tiene sus pros y sus contras. Porque podemos tratar de modificar algo que está, digamos, que está fallando, pero no le podemos dar algo, por ejemplo, para la dopamina, porque le vamos a crear Parkinson, entonces. O no le podemos dar algo para la citilcolina, porque le vamos a afectar la memoria.
Entonces, lo que hay que hacer en la ciencia, que ya se está haciendo, pero tardará, es tener nanomoléculas, digamos, nanocápsulas, que lleven, por ejemplo, un inhibidor para algo, un inhibidor para el receptor a la dopamina, pero que lo lleve por computadora en el cerebro, nada más a ese lugar, que no lo eche por todos lados. La L-Dopa que le dan a los parkinsonianos sube la dopamina por todos lados. Y eso tiene efectos colaterales, evidentemente. Entonces, eso es un futuro de la ciencia, el desarrollo de la biotecnología, de la bio nanotecnología.
El corazón no tiene nada que ver, yo ya he dicho muchas veces que el corazón es una bomba aburrida. Nada que ver con el deleite de la complejidad cerebral. Toda la vida lo único que hace el corazón es bombear sangre. Bueno, nada más ni nada menos tampoco, porque es importante. Pero con el amor nada y con las emociones nada. El cerebro manda al corazón.
Lo de las mariposas en el estómago sí tiene más base científica, porque hay una red de neuronas alrededor del sistema digestivo que usan como neurotransmisor la serotonina. La serotonina es uno de los neurotransmisores también muy importantes para las emociones. Entonces, eso sí les creo que eso del estómago sí tiene más.
Pero el corazón nada, todo está bajo las órdenes del jefe de acá. Y el enamoramiento se procesa en una parte que está muy bien identificada, porque es un circuito cerebral que está formada por dos núcleos neuronales no grandes. El área tegmental ventral y el núcleo accumbens. Allí toda la felicidad está allí, en esos. El núcleo accumbens es del tamaño de un frijol. Y sin embargo, es lo que nos permite sentir las emociones.
Todo, todo lo que produce placer, la comida, a los videojuegos que les encantan, el amor, todo, todo está en ese circuito y nada más. Entonces, se conectan entre los dos grupos neuronales, están en continuo contacto y manda proyecciones a la corteza prefrontal. La corteza prefrontal es la más importante para, digamos, para el humano. Entonces, en la corteza prefrontal somos conscientes de que somos felices y que nos gustan lo que nos está pasando, nos gusta o no nos gusta. Entonces, el amor está ahí, está ahí.
Es decir, se siente el amor. Vamos a hablar del amor romántico un poco, porque es el que está en ese circuito. Y ahí está. Ahí es exactamente en donde se genera la percepción del amor. Ahora, tiene mucho que ver con, digamos, con el placer. Y la corteza cerebral no puede nada contra esas emociones. La corteza que racionaliza y te dice, es el peor de verdad, es el peor, no se puede. Es adictivo, es extraordinariamente adictivo.
Se acaba de ir la persona que queremos y ya estamos contando los minutos para volverla a ver. Y luego, la abstinencia, pues, ¿qué les digo? Todos aquí seguramente se han enamorado y la mayoría, excepto algunos muy privilegiados, han sentido el desamor, que es la abstinencia. Y es, pues, porque han quedado desnudos, por así decirlo, los circuitos estos que estaban generando dopamina para sentir el placer.
La dopamina es el neurotransmisor que en esa área tiene que ver con el placer. De hecho, los que lo descubrieron, así le pusieron el circuito del placer, pero fueron criticados, pues, ¿cómo que el placer? No, no, no. Entonces, se llama circuito de recompensa. Pero bueno, es el circuito de la felicidad, el circuito del placer. Entonces, el desamor es tremendo.
Y yo, como he dicho en ocasiones, cuando uno está en eso, lo que quisiera es una pastillita para el desamor, por favor. Pero imagínense toda la pérdida para la cultura, la poesía que canta las tristezas del desamor, la ópera, pues, que les digo siempre, el enamorado, la poesía, las novelas, las canciones. La mitad hablan del amor y la otra mitad del desamor. Entonces, sería una pérdida para la cultura terrible si nos pudiéramos tomar una pastillita para el desamor. Pero no hay que morirse de amor. Eso es como una gran tontería. Entonces, mejor hay que buscar un antagonista.
Y como dice el refrán, un clavo saca otro clavo. Y créanme, el mundo está lleno de clavos. Nada más hay que ir a por ellos y se acabó. Ahora, este es el amor romántico. El high del amor, ese está a cargo de la dopamina. Pero no dura mucho. Hasta ya lo han calculado, lo han estudiado y dura más o menos seis meses. Menos mal, porque ya saben que el amor a veces estimula, pero otras veces nos tiene en la nube y la productividad y todo eso. Entonces, dura poquito. El high dura poco. Y eso todos lo sabemos.
Entonces, luego se reemplaza por otro mecanismo que está a cargo de unas hormonas que son la oxitocina y la vasopresina. Esas hormonas, voy a hablar hoy nada más de la oxitocina, esa tiene que ver con la inducción del parto. Tiene que ver con el parto y con la lactancia. Pero luego se encontró que tiene que ver con el apego de la madre al hijo. Entonces, ya se empezó a estudiar un poquito más y se empezó a ver que sí tiene que ver con un tipo de relación o de conexión humana mucho menos intensa que la de la dopamina, sino más tranquila, más de apego.
Y incluso por unos descubrimientos que les voy a contar, porque son muy interesantes, tiene que ver con la fidelidad, con la fidelidad al amor, al sentimiento que inició con ese high. Y es que, les voy a contar rapidito, hay unos ratones en Montana, unos ratoncitos de montaña, que la oxitocina tiene receptores en el cerebro. Es una hormona que tiene receptores en el cerebro. La oxitocina se conecta con los receptores y entonces produce sus efectos, estos de apego y tal.
Entonces, esos ratoncitos son del 3% de las especies que son monógamas. Yo digo que la monogamia no es muy biológica, pero bueno. Entonces, estos son monógamos completos, fieles. Y hay otros ratoncitos muy parecidos, pero muy parecidos del género muy cercano. También viven ahí en Montana y esos son polígamos. Entonces, bueno, al examinar el cerebro, se encontró que los fieles tienen mucho más receptores a oxitocina, pero muchísimos más. Entonces, ah, pues esta puede ser la hormona de la fidelidad. Y como se pueden hacer experimentos en ratones, se les inyectó un bloqueador del receptor a la oxitocina. Ya la oxitocina no estaba trabajando tan bien en el cerebro de estos ratones. ¿Y qué pasó? Se acabó la infidelidad y viva la vida.
Y si es investigadora, el marido, vamos a poner como ejemplo marido, puede ser otro tipo de pareja, tiene que estar encantado de, orgulloso de su mujer. Yo tuve mucha suerte con este marido que me acompañó a Estrasburgo, porque, bueno, yo siempre había sido contestataria y, en fin. Entonces, no les extrañó tanto a la familia que yo me casara y siguiera trabajando, ya sabían cómo era. Pero eso de que nació la hija y yo siguiera trabajando, eso sí ya no le cuadró a nadie. Y se fueron contra el marido, le dijeron, pero oye, pues que no las puedes mantener, así le decían, tiene que seguir trabajando.
Entonces, él con mucha paciencia les dice, yo me casé con ella por eso, porque así era, porque piensa, porque su trabajo es importante. Entonces, eso es lo que yo les recomiendo sobre todo. Luego, otra cosa, la maternidad. Si la mujer investigadora quiere tener hijos, tiene que aceptar que la biología manda y que cuando tú tienes un niño, sobre todo el primero, lo único que te importa es si el niño respira, si come bien, si orina bien, eso es lo único. Y es el cerebro y no te deja tiempo para revisar las publicaciones.
No, no, no, porque tu cabeza está asumiendo esa gran responsabilidad que es la maternidad. Entonces, yo les recomiendo a estas del área biomédica, porque otras áreas puede ser más fácil. Que lo asimilen, que piensen que su investigación se va a retrasar muy probablemente, pero que en ese momento estén tranquilas, no tengan ansiedad, no tengan culpa, se dediquen al hijo y el trabajo segundo lugar.
Ya más adelante, pues mi experiencia era hacer como cajones, ¿no? Es decir, en el laboratorio no perdía un minuto, nada de café, nada de platicar, nada. Iba a hacer el experimento y a lo que fuera y tal. Luego, saliendo del laboratorio, los hijos, tiempo completo. Es decir, mente completa, porque los niños se dan cuenta de si estás ahí nada más pastoreándolos o estás de veras con ellos. Tiempo completo, mente completa.
Mis hijos, yo siempre los bañé cuando eran chiquitos, siempre les leí un cuento antes de dormirse. Ahora, yo irán con una tabletita las mamás o quién sabe cómo harán, pero yo creo que el cuento ya no. Pero en mis tiempos el cuento era indispensable. Cuando se dormían los niños, yo regresaba al artículo. Así es como hay que hacer, hay que hacer los compartimientos, porque si no, no se puede.
Y pues, bueno, en mi experiencia, mis hijos chicos nunca reclamaron, no me reclamaron nada. Ya de adolescentes, pues qué bueno que la mamá trabaja tanto y así nos deja tranquilos, ¿no? Entonces, la pareja, la maternidad y luego, pues, a veces toca palomita para el trabajo y tache para los niños y para el marido. Otras veces, palomita para el niño si está enfermo y tache para todos los demás.
En fin, entonces hay que estar ahí tratando de mantener el equilibrio. Ahora, en México, bueno, siempre en mis tiempos se veía con muchísima suspicacia a las mujeres en investigación, porque decían, esta se va a casar, es una mala inversión, esta se va a casar, esta va a querer tener hijos y se va a ir del laboratorio. Entonces, en mis tiempos, uno tenía que estar en el laboratorio como si fuera hombre.
Embarazo, ¿qué es eso? No existe en el laboratorio, no existe. Si tenías náuseas y eso, que fueran tempranito en la mañana en tu casa, porque ahí en el laboratorio tenías que ser como hombre. Y trabajar hasta el último día antes del parto, es decir, eran condiciones muy difíciles. Pero todavía, todavía yo creo que hay algo de los hombres que dicen, ¿cómo se va tres meses de licencia de maternidad y entonces el laboratorio qué? Yo siento que todavía hay algo. Tantos años que han pasado, mi hija tiene 58 años, tantos años que han pasado y sin embargo yo veo que todavía, y todavía hay menos mujeres, menos mujeres en investigación en mi área que hombres. Y todavía yo siento que sigue la suspicacia, aunque ya es políticamente incorrecto decir cualquier cosa.
Pero las mujeres no aportamos ni más ni menos que los hombres a la ciencia. La ciencia es una actividad intelectual exclusivamente y no hay ninguna diferencia. No se puede decir. En otras, en otras áreas también, probablemente sí. Otras más artísticas donde se necesita más sensibilidad o más intuición. En la ciencia mía sí algo de intuición, pero también la tienen los hombres. Entonces, ahí la respuesta es, las mujeres aportamos a la ciencia igual que los hombres.
Todo eso los niños chiquititos de 8, 9, 10 años, lo manejan mejor que yo. Entonces, su cerebro se desarrolló para que ellos entendieran eso y lo pudieran manejar. El cerebro no tiene límites. El cerebro va a responder a las necesidades del individuo. Ni 10% ni nada. Todo lo que necesitemos, el cerebro va a estar allí. Tiene posibilidades, pues no diría infinitas, porque esa es una palabra muy, muy, muy grande, pero tiene lo que necesitemos, lo que necesitemos pedirle al cerebro, el cerebro nos lo da. El 10%, yo creo que no se sostiene para nada, ni el 10 ni nada. ¿Qué tal, Herminia? Soy Alejandra, me dedico igual a la salud y la verdad es que es un honor y es muy inspirador tenerte aquí. Entonces, mi pregunta es, si la vida se determina en la inteligencia o cómo el cerebro procesa ciertas cosas, ¿qué pasa con la libertad? Entonces, ¿qué es lo más importante?.
¿Lo que nos viene de serie o realmente cómo crecimos, en qué ambiente nos desarrollamos? Mira, la libertad, solo los grandes egoístas o los monjes que están ahí aislados, pero si nosotros vivimos en el mundo, pues nuestra libertad está muy limitada. Cierto que tiene que ver el entorno, pero más bien tiene que ver como para luchar con un entorno que puede ser opresivo, que puede ser demasiado rígido, encajonado.
Entonces, sí puede haber espíritus libres. Por ejemplo, no sé si ustedes tienen referencia de Nahui Olin. Nahui Olin era una mujer, hija de un general, pero que era un espíritu libre. Esa mujer fue amante del doctor Atl y vivió como se le dio la gana. Otros espíritus libres, se habla de Sartre y Simone de Beauvoir. Sartre vivió con su mamá toda la vida. O sea, que libre libre, tampoco. Entonces, yo creo que somos libres en el sentido de que podemos reaccionar ante algo que constriña nuestra libertad, que nos haga sentir que estamos encajonados en una condición rígida.
Y entonces, sí podemos pedir, pelear, luchar siempre con el cerebro para salir de esa rigidez. En mis tiempos había que salir con chaperón cuando yo tenía novio. Pues yo peleé y el chaperón desapareció de mi vida. Entonces, la libertad está en función de qué tanto tú quieres acomodarte a la sociedad en la que estás viviendo o no. Con las consecuencias, tú evalúas con tu corteza cerebral el costo-beneficio de lo que estás haciendo y decides qué hacer. Ya nacemos con un cableado cerebral.
Eso podemos considerar que ya nos condiciona. Es decir, nacemos como con un hardware. Eso es algo interesante, déjenme que les diga. Con estos estudios del conectoma y demás, se ha podido ver que cuando nace un niño, tiene una huella cerebral que es tan única como una huella digital. Cada cerebro es único. Eso es extraordinario. Por ejemplo, el niño, tú puedes ver en ese mapa cerebral si el niño va a tener una inteligencia particularmente desarrollada o si tiene una gran facilidad para las matemáticas o para la música. Bueno, eso ya te está limitando tu libertad.
Porque qué tal que el niño con esa gran inteligencia, pues, lo que quiere es ser ebanista o capitán de barco. Y entonces, la sociedad va a estar encima diciéndole, estás desperdiciando tu inteligencia. Tú podías ser un gran psiquiatra o un gran matemático. Y tú quieres ser jardinero. Entonces, ese tipo de cosas sí limita mucho la libertad. Lo mismo pasa, digamos, un poco para el carácter. También hay un cableado cerebral que determina que la gente tenga– ahí sí ya tiene que ver la dopamina– que sea más optimista o más pesimista. Ya naces con ese cableado.
Es más difícil que una persona que nació pesimista pueda volverse optimista. ¿Se acuerdan de ese cuentito muy gracioso de que a un niño, los reyes magos, le traen una bicicleta? Y dice, ay, el que nació con el hardware pesimista, una bicicleta. Me voy a caer. Me voy a romper un hueso. Me voy a lastimar la cabeza. Al otro le traen un montoncito de estiércol. Y lo ve y dice, el caballo, ¿dónde está el caballo? Entonces, no son pesimistas porque así tienen el entramado cerebral.
Entonces, libres, libres, no. Desde que ya tenemos ese cableado en el cerebro, ya estamos un poco predeterminados. Tenemos toda la libertad, ¿eh? Tenemos toda la libertad para cambiar, pero cuesta más o menos trabajo. La libertad, pues, es un concepto difícil. Y se puede interpretar, se puede relacionar mucho con el egoísmo. Un espíritu muy libre puede ser un egoísta muy grande.
Y resulta que esa red se ha encontrado con mucha solidez en la evidencia, que es la red de la creatividad. Pero esta red de la creatividad, como les digo, tienes que estar desconectado porque hay una relación constante entre esa red de default y la red ejecutiva de atención. La red ejecutiva de atención es la que nos hace estar atentos a todo, desde cómo vamos a cruzar la calle, como yo estoy hablando ahorita, que tengo que estar fijándome en las palabras.
Ósea, cualquier cosa que hagamos con atención es a través de la red de atención ejecutiva. Y cuando esa red de atención ejecutiva está activa, la de default está inhibida, la inhibe por completo o casi por completo. Entonces, esa red de default de la creatividad que está activa cuando no estamos haciendo nada, nada, estamos así, pues esa red tiene que ver con la creatividad. A ver, hay muchos ejemplos en el tiempo.
Cuando Newton se le ocurrió lo de la red de- lo de la ley de gravedad, no estaba allí en su- donde fuera, en su casa con todo su- estaba sentado en un árbol, sentado. Cayó la manzana, la red de creatividad se encendió. Cuando Arquímedes se metió a bañar, se metió a bañar, y de pronto la red de creatividad le hizo ver que el volumen de agua se había desplazado.
Y entonces, el principio de Arquímedes es de que el peso de un cuerpo desplaza el líquido según su- justamente su peso, su densidad. Muchos ejemplos. El Descartes, un filósofo muy humanista en general, estaba enfermo un día. Estaba acostado en su cama y estaba, como dice ahora sí, muy aplicado, papando moscas. Y entonces, vio una mosca ahí parada. Estaba así, ve la mosca y entonces dice, a ver, si la mosca se va a quedar ahí o se va a mover o qué pasará con la mosca.
Se le ocurrió si podría diseñar algún mecanismo para poder conocer en todo momento la posición de la mosca. Son las coordenadas cartesianas. De un lado, una variable. Del otro lado, la otra variable. El hombre así. En fisiología hay una historia muy interesante. Un fisiólogo alemán, Otto Levi, cuenta que estaba un día despierto, pero estaba así, no haciendo nada. Y se le ocurrió un experimento para demostrar lo que Cajal había dicho, que había la separación entre las dos neuronas y el neurotransmisor tenía que salir.
Pero pues eso era, se veía que así pasaba, pero no estaba demostrado nada. Entonces, le ocurrió un experimento para demostrar que la citilcolina podía salir de un corazón estimulado y podría estimular otro corazón que no estaba en contacto. Ósea, que el neurotransmisor tenía que salir por el líquido y llegar a estimular el otro corazón. Entonces, estimulaba un nervio de un corazón y ese corazón ralentizaba su latido. Pero puso, en su experimento decía, otro corazón separado, al que no estimulo, y también ralentizó su movimiento.
Ósea, el neurotransmisor había salido del nervio, de la conexión nervio-corazón y entonces había tenido un efecto sobre el otro corazón. Entonces, se durmió muy contento. Y al otro día se fue al laboratorio y ya se sentó en su escritorio. La red de selección es esa red que de todas las ideas que se te ocurren cuando estás en la red esta deshilvanado, ¿cuáles vale la pena probar? Y entonces le dijo, esta no vale la pena probar, es una locura. Bueno, ya. Pero poquito tiempo después, otra vez estaba en la misma situación, en su casa, muy distraído, ya a punto de dormir, y le vuelve a aparecer la idea del experimento.
Y ya no dejó a la red de selección que se metiera, se levantó, se fue al laboratorio, se vistió, se fue al laboratorio en la mitad de la noche, hizo el experimento y descubrió que los neurotransmisores tienen que salir de la neurona para meterse en la otra. Era la citilcolina en ese caso. Entonces, eso es ese tipo de observaciones, confirman lo del famoso mito de la regadera, que cuando uno está en la regadera se le ocurren cosas maravillosas, porque uno no está pensando, voy a tomar el jabón y voy a enjabonar.
No, no, no, uno está libre, este pensamiento libre. Y entonces, se ocurren ideas. Yo siempre salía a caminar por el campus de la universidad cuando estaba cansada, tenía un rato. Pero hay que salir para activar esa red sin nada, nada de compañeros, nada de audífonos con música, nada. Dejar la mente libre, van a ver cómo se les ocurren soluciones para problemas de personales o problemas del trabajo. Esa es la red de la creatividad.
Bueno, el problema ahora es que ya nadie, nadie inhibe la red de atención. Todo el mundo está con la vista en el teléfono. Ya nadie está sentado, papando moscas, pues, sentado. No, entonces eso se va a manifestar en algún momento, porque es la red de la creatividad que ya nadie deja salir. Traten de divagar, dejen su mente libre, van a ver los resultados muy pronto. Esa red es hermosa, de verdad.
La solución es la oxitocina, otra vez. La oxitocina va en contra del cortisol. Pero es cierto, bajan las defensas. Las defensas inmunológicas bajan cuando las personas están en una condición de tristeza, de- por lo que sea, de estrés, lo que sea. Y la oxitocina, pues, es una gran solución. Ahora, ¿cómo podemos activar la oxitocina? La manera natural de liberar la oxitocina es tocarse, tocarse. El contacto físico es importante.
Por eso, los enamorados les gusta tocarse. Se liberan la oxitocina. Por eso, es importante, por ejemplo, cuando la madre está amamantando al niño, pues, tiene el contacto, la carne con la carne, es decir, la piel con la piel. Entonces, por ejemplo, si alguien no puede amamantar al niño y toma fórmula, que no se preocupe ni le entre la culpa, que no pasa nada. A mí me alimentaron con leche de vaca y aquí estoy fuerte. Y para liberar la oxitocina, acarícense, acérquense, no se inhiban entre familia, entre pareja. Es la forma natural de liberar esa maravilla que es la oxitocina. Y se enfermarán menos, además.
Pero también es una etapa de, como de un poco de rebelión, de irse afianzando en las características que va a tener el individuo. Todavía están muy lejos de la madurez, pero sí existe eso. También es una etapa difícil, porque, pues, tienen que ver su futuro. Y bueno, nosotros en las universidades y eso, bueno, ahí también hay problemas, porque la UNAM tiene 110 licenciaturas, creo, 109.
Imagínense, cuando yo era estudiante, pues, o eras médico, ingeniero, abogado. Ahora tienes 110 para escoger qué haces como adolescente. ¿Qué voy a estudiar de estas 110? ¿Qué futuro tengo? Salgamos un poco de la burbuja y veamos los adolescentes que no están favorecidos como nosotros de vivir en un segmento de la sociedad, pues, ilustrado y con herramientas. La mayor parte de los jóvenes en México están en una situación complicada, desde violencia intrafamiliar, desde problemas económicos. Y son lábiles y son frágiles. Entonces, es una época difícil.
Y a eso súmenle la inmadurez de su cerebro. Justamente en esta área de la corteza prefrontal es la última que madura, es la última que aparece en la evolución, es la última que se forma durante el desarrollo embrionario. Es la parte más racional del cerebro. Bueno, pues, esa zona no ha madurado en los adolescentes. Y madura como hasta los 23 o los 24 años. ¿Y qué pasa en esa zona? Control de impulsos, percepción de riesgo y toma de decisiones. Eso hace la corteza prefrontal.
Los adolescentes son inmaduros ahí. Percepción de riesgo no la tienen. Ellos piensan, a los demás les pasa eso. A mí no. A los demás. Y entonces, hacen locuras. Si tienen vehículos, manejan de manera imprudente. No tienen percepción de riesgo. No controlan impulsos, quieren las cosas ya en este momento. No quieren esperar, no pueden esperar. Y eso los lleva a tomar malas decisiones. La inmadurez de los adolescentes es inmadurez por el cerebro. Porque esa parte del cerebro no ha madurado. Entonces, eso no les quita responsabilidad.
No quiere decir que, como no estás maduro, puedes hacer lo que quieras porque no es tu culpa. No, no, no. No les quita responsabilidad. Pero hay que informarles a ellos. Hay que informar a los padres. Hay que informar a los maestros. Y hay que entre todos lidiar con el asunto. Por ejemplo, debía prohibirse absolutamente que los adolescentes se casen.
Pues, digo, ¿cómo es posible que se vayan a casar antes de tener el cerebro maduro o semejante? Entonces, que se esperen, que tengan tranquilidad, que disfruten lo bonito de la adolescencia, pero que no se expongan a riesgos que pueden incluso costarles la vida. Entonces, con ese conocimiento que tenemos del cerebro, es como podemos ellos y los padres y los maestros y la sociedad en general, acompañarlos en esa parte de su vida.
Y vieron, determinaron cuáles eran las neuronas que se activaban para esa conducta de imitación. Y entonces, esa conducta de imitación es muy importante en la vida de los animales, fundamental, fundamental, porque es la que les permite aprender de sus padres lo que tienen que hacer para sobrevivir. Pero también es importante en los humanos. Es importante la conducta de imitación, es fundamental para el crecimiento del niño. Pero luego se vio que esas neuronas tenían una conexión con el sistema límbico, que es este de las emociones.
Hay, por cierto, un área también de las emociones, pero de las emociones negativas, que es la amígdala cerebral. En esa área es donde se procesan y se generan las emociones negativas, las feas, las malas, la agresividad, la envidia. Estas neuronas espejo tienen esa relación. Y responden al contacto visual y al lenguaje gestual. A eso responden esas neuronas.
Entonces, como tú bien dices, hay gente de la que no sabemos nada, no la conocemos y nomás la vemos y ya nos cayó bien. O la vemos y ya nos cayó mal. Esas son las neuronas espejo. Luego ya se elaboró un poco más sobre esto y se habla que son las neuronas de la empatía, que es lo que hacen a una persona ser empático, es decir, sentir con el otro, sentir las emociones, que no es nada más imitar el movimiento, sino identificarse con la persona en su dolor o en su alegría, la empatía. Entonces, se consideran las neuronas de la empatía.
El cerebro de la mujer tiene dos veces más neuronas espejo, dos veces más número que los hombres. Entonces, eso nos lleva a suponer en general, siempre que yo hable de cosas, estoy hablando del grueso de la curva de distribución, es decir, del promedio. Aquí puede haber conductas que se salen del promedio de los dos lados. Entonces, aquí cuando yo digo que las mujeres somos más empáticas, en parte porque tenemos más neuronas espejo y porque nuestro cerebro, pues, es diferente.
Hay pequeñas diferencias. Siempre se han buscado grandes diferencias y esas no hay. Son pequeñas diferencias que están como sembradas en todo el cerebro, como en un mosaico. Y entonces, pero volviendo a lo de la empatía, eso hace, por ejemplo, que las mujeres se deriven, digamos en términos profesionales, hacia estudios o hacia trabajos profesionales más relacionados con la cercanía de la gente.
Desde luego, la psicología es un área que atrae mucho a las mujeres. La medicina es un área que atrae mucho a las mujeres. La biología, es decir, cosas que tienen que ver, que uno está viendo cómo está resolviendo un problema inmediato. Cuando yo estudié en la Facultad de Ciencias 1954, había 22% de mujeres estudiando física y como 30% en todas las otras carreras de la universidad, más o menos.
Ha habido un cambio cultural impresionante, impresionante en cuanto a la capacidad de las mujeres de seguir distintas profesiones para las que se requiere preparación. En la Facultad de Ciencias de la UNAM, lo revisé anoche, 23, 24 el número de mujeres inscritas en la carrera de física, 21% después de 60 años de cambio cultural en las mujeres. Las mujeres son excelentes médicas, excelentes, de verdad. Excelentes biólogas moleculares. Las que son matemáticas son buenísimas. Las que son físicas son buenísimas, pero no hay muchas.
Las diferencias vienen probablemente desde la evolución. O sea, en los tiempos, hace miles de años, el hombre se salía a la aventura a ver qué le pasaba si regresaba vivo de cazar al mamut o no. Y la mujer tenía a su cargo, a su responsabilidad, la perpetuación de la especie. Y tenía que quedarse en la casa y tenía que- en la cueva, pues. Y tenía que asegurarse de que hubiera comida para el niño, de que hubiera comida para que ella tuviera leche.
Entonces, bueno, eso puede haber influido en esa configuración diferente del cerebro, porque su vida era muy diferente. Entonces, ahora la pregunta va a ser, con la vida diferente que ya tenemos las mujeres, ¿eso va a cambiar? Pero eso no lo vamos a ver en 50 o en 100 años. Esa respuesta de si la diferencia en el cerebro y en la conducta de hombres y mujeres en términos de empatía y en términos de intereses de vida, ¿viene de la cultura o viene de algo más biológico?
Claro, otra vez el cerebro responde al entorno, responde al entorno. Pero eso va a necesitar otros 10,000 años para contestar. Y pues, por lo pronto, yo digo, somos diferentes. Viva la diferencia. Hemos pasado aquí un buen rato. Yo podría hablar del cerebro como una semana seguida o más, y de mí como cuatro días también seguidos. Pero, bueno, vamos a decir que a los jóvenes que puedan estar escuchando, que estudien el cerebro, que investiguen en el cerebro. Hay tanto todavía que hacer para conocer el cerebro.
Entonces, estudien el cerebro. Que enseñen sobre cerebro. Es una maravilla. Yo, cuando empecé a dar clases en la Facultad de Ciencias, daba bioquímica en la carrera de biología. Y yo decía, ningún estudiante biólogo puede salir de la carrera sin saber bioquímica. Entonces, era muy exigente. Y ahí me gané un apodo que me encanta, que me decían Exterminia. Pues, Exterminia. Pero ya después dejé de dar la bioquímica y me fui a dar neurobiología.
Y entonces, bueno, pues el que quiera que aprenda y el que no, no, pero quién no va a querer aprender cosas tan hermosas como el cerebro, ¿no? Entonces, hay que estudiar, hay que enseñar, hay que platicar, hay que divulgar. Eso les insto a los jóvenes, a las jóvenes que hagan eso. Y a las mujeres, pues otra vez, porque estamos todavía no tan en igualdad de condiciones, ¿no? Entonces, a las mujeres les digo, no pidamos excepciones, pidamos igualdad de oportunidades.
No nos consideremos de segunda división, somos de primera. Tengan la confianza de que vamos a competir y vamos a vencer entre hombres y mujeres. No hay diferencia, no nos consideremos de segunda división, somos de primera. Hacemos ciencia igual que cualquier individuo. Siendo mujer sí se puede.