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“Ser mexicano es mi ventaja”. La historia de un físico extraordinario

Cristóbal García Jaimes

“Ser mexicano es mi ventaja”. La historia de un físico extraordinario

Cristóbal García Jaimes

Físico


Creando oportunidades

Cristóbal García Jaimes

Cristóbal Miguel García Jaimes es un físico mexicano originario de San Miguel Totolapan, Guerrero. Desde joven mostró una fascinación por la ciencia, lo que lo llevó a explorar libros de física, química y biología en su hogar. Su pasión por la física lo impulsó a participar en concursos académicos, donde destacó por su creatividad e ingenio. Durante su educación secundaria, desarrolló un acelerador de partículas de bolsillo utilizando materiales reciclados, lo que le valió el reconocimiento en diversos certámenes, incluyendo el Premio Nacional de la Juventud en Ciencia y Tecnología.

Cristóbal continuó su formación en la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, Suiza, donde actualmente realiza su doctorado en física, colaborando en el proyecto del Future Circular Collider en el CERN. Su trayectoria lo ha llevado a compartir su conocimiento en conferencias internacionales, incluyendo una presentación en el CERN, y a participar en iniciativas como "Ciencia sin Fronteras" y "La combi de la ciencia", proyectos enfocados en la divulgación científica y el fomento de la educación en comunidades rurales. Su historia es un testimonio de cómo la curiosidad y la perseverancia pueden abrir puertas a nivel global.


Transcripción

00:12
Cristóbal García. Hola, ¿qué tal? Me llamo Cristóbal Miguel García Jaimes. Soy Totolapense. Eso significa que tengo mi origen, mi ombligo está en un pueblo pequeño llamado San Miguel Totolapan, en el corazón de la tierra caliente del estado Guerrero. Soy estudiante de doctorado de física en la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, en Suiza.

 

Y estoy haciendo estudios para el Future Circular Collider, que será el nuevo superacelerador de partículas más grande del mundo en Ginebra, Suiza. Si todo sale bien, ojalá que sí. Tengo mi origen en un pueblo que está en el corazón de la tierra caliente. La tierra caliente es una región que abarca geográficamente municipios de Michoacán, Estado de México y principalmente Guerrero. Mi municipio se llama San Miguel Totolapan.

 

Soy de la cabecera municipal. Y eventualmente soy un apasionado por la física. Y la física me ha llevado por muchos lados, inimaginables para alguien como yo, que en muchos momentos ha atravesado esa situación de, en serio estoy aquí. De hecho, si no fuera porque no me gusta auto flagelarme, ahorita me pellizcaría para realmente demostrarme a mí mismo que estoy aquí. Realmente estoy muy emocionado.

 

Por eso traigo esta playera épica para mí, porque es la playera más famosa que tenemos en CERN. El CERN es el Centro Europeo para la Investigación Nuclear. Y esta playera es todo lo que sabemos de física hasta el momento. Es fascinante porque son ecuaciones que revelan qué tanto ha avanzado la humanidad desde enterarse que la materia y la energía no se basa en cuatro elementos, como lo puso Aristóteles, y que eventualmente hemos llegado a un punto en el que podemos manipular partículas que son entidades súper pequeñas de materia.

 

Si nos hacemos preguntas nosotros, con humanidad podemos ir avanzando. ¿Qué significa? Que en algún momento alguien, se hizo una pregunta de por las cosas se caen. Dicen que les cayó una manzana. Ojalá haya sido así. Y qué bueno que Isaac Newton se hizo esa pregunta, esa cuestión de que por qué las cosas se caen.

 

Realmente cuando empezó a desarrollar la Ley General de la Gravitación Universal, fue fascinante cómo la humanidad da ese salto. Es esta fascinación por responder en los por qué, es que me tuve que salir de mi pueblo a estudiar en otros lados. Yo les platico que estudié la educación inicial, la educación de kinder, la primaria, en mi municipio, la secundaria incluso. Y fue en la secundaria donde encontré algo fascinante. Había unos concursos académicos, donde te preparabas durante los primeros meses, los primeros bimestres del año escolar, y poco a poco ibas escalando hasta llegar a niveles estatales. Todo esto empieza por una fascinación por los libros.

 

En algún momento en mi familia, en mi núcleo familiar, hubo una situación de enfermedad de mi señora madre que hizo que hubiera cambios garrafales en la vida y pasó una cosa peculiar. En mi casa, en su casa, casa de ustedes cuando nos visitan, por supuesto había un librero con libros de preparatoria, porque mi progenitor es maestro en un bachillerato. Cuando él estaba en casa, esos libros estaban prohibidos. No porque hubiera una santa inquisición, sino simplemente porque los libros no se tocaban. Eran libros de química, de biología, de física. Mi padre abandona la casa y ese candado se va con él.

 

Y fue fascinante porque después de un episodio donde yo me sentí muy triste y deprimido, dije, no quiero esto para mí en la vida y me recluí en los libros. Agarré primero un libro de biología porque me fascinaban las plantas, porque a mi mamá le encantaban las plantas. Y agarré un libro de biología y me fascinaba. De hecho, había visto que en Chile, por ejemplo, estaban utilizando unos lirios acuáticos para limpiar una laguna y que era un éxito total, siempre y cuando no se volviera una plaga. Pero no me llenaba.

 

Después agarré un libro de química y seguí fascinándome por la química, los experimentos, que el matraz de Erlenmeyer, que el tubo de ensayo. Pero realmente, pues en esos momentos no tenía las condiciones para replicar experimentos. No podías hacer las mezclas de heterogéneas, ni los sistemas de filtrado para separar mezclas porque no tenía ni siquiera frascos Gerber, para que se den una idea. Entonces, me gustaba, pero no me llenaba todavía.

 

Y fue ahí donde agarré un libro de física general, de Resnick o Paul Tippens. No recuerdo muy bien porque ambos son fascinantes libros. Y en ese momento empecé a leer cómo Galileo Galilei, quien nos dotó a nosotros del método experimental, del método científico, empezaba a hacer experimentos con masas de diferente peso, masas de diferente masa. Él hacía experimentos y las dejaba caer en caída libre.

 

Entonces, esa fascinación para mí me empujó tanto porque podía hacer el experimento. Literal, podía agarrar una piedra grande y una chica, las dejaba caer al mismo tiempo y las dos tocaban el piso al mismo tiempo. Y es fascinante porque eso se traduce a monedas, por ejemplo. Tú puedes apostar con tus compañeritos de la primaria, a que su moneda de cinco pesos cae al mismo tiempo que una piedra o que un ladrillo. Y eventualmente haces una apuesta y así es como empiezas a lucrar con la física.

 

Fue una fascinación, porque fue como empecé a tener dinero para las tortillas para la casa. Fue como podía empezar a vislumbrar que la física es útil. Y sobre todo, yo estaba contento de que esas preguntas tienen respuestas y no solamente las respuestas, sino que tienen una solución práctica a la vida cotidiana. En la escuela secundaria técnica fue donde empecé a hacer estos concursos.

 

Pero como yo venía ya de la primaria, donde ya estaba leyendo esos libros de física general que usualmente los leemos en la preparatoria, pues, eventualmente es demasiado fácil, por ejemplo, física. Me acuerdo que el primer año fui a un concurso a nivel zona. Éramos ocho escuelas secundarias técnicas, éramos de la zona 02. Y en ese concurso quedé en primer lugar. Yo estaba fascinado porque yo sí me puse a estudiar mucho, me esforcé demasiado. Y hasta yo decía en mí mismo, somos ocho concursantes.

 

Si quedo en último lugar, solo siete me habrán ganado en mi zona y eso traduce a muchos alumnos de muchas escuelas secundarias técnicas. En segundo año aprendí, por las malas que afortunadamente fue en ese tiempo, a que tienes que esforzar, a que tienes que trabajar, a que el éxito no se logra solamente con desearlo. Tienes que trabajar día y noche, tienes que invertirle tiempo, tienes que esforzarte.

 

Y si tienes un talento oculto por ahí, lo tienes que sacar a la luz cada vez de manera más pausible. El examen de física de segundo año fue en una colonia llamada Colonia Cuauhtémoc, cerca de la ciudad de Arcelia. Y me acuerdo que los profesores encargados me decían, el examen experimental de física viene a ser con el material que tú tienes en la mesa de laboratorio, de los concursantes que éramos los ocho, un experimento en el cual demuestras la transformación de la energía y al final demuestras un trabajo.

 

Pero los profesores nos dijeron que no nos podían evaluar con eso porque no había el material suficiente. Y yo le dije, creo que sí lo puedo hacer. Dice, no, no es posible. Date cuenta que en este laboratorio, por ejemplo, en vez de tarja hay una cubeta donde se lavan las manos y ahí cae el agua jabonosa. Pero yo le alegaba que sí. Y fue tanto esa necesidad de demostrarle al profesor que se podía hacer con algo llamado creatividad e ingenio y sobre todo lo que nosotros los mexicanos lo tenemos en la sangre por ADN llamado la creatividad mexicana o ese ingenio mexicano de hacer las cosas a la mexicana como se puede, donde se puede y cada cuánto se puede.

 

Me tocó hacer un experimento con esas transformaciones de energía y me acuerdo que para que se den un quemón y se den una idea de lo que pasó, agarré la botella de agua que nos dieron para tomar agua y la puse sobre un soporte universal y dije, esta es la energía potencial. Ese es el primer tipo de energía que tengo.

 

Cuando yo le abro a la botella, el agua está cayendo. Esa caída de agua es energía cinética. Después agarré las cucharas que nos dieron, de esas cucharas de plástico para almorzar, porque durante las tres horas del examen no podía salir. Le pedí a mis compañeros prestar sus cucharas, las corté. Y agarrando una bola de unicel, la atravesé un lápiz y a la bola de unicel le puse paletas hechas con las cucharas de plástico y estas paletas, cuando les caía el agua de la energía potencial de la represa por la botella de agua, transformaba la energía cinética, movía las paletas y yo tenía energía mecánica por el movimiento de este artefacto.

 

A un extremo del lápiz, yo le amarré una agujeta. Me acuerdo muy bien que me quité mis agujetas negras de mis zapatos escolares, bien boleados, iba por cierto. Y a esa agujeta le amarré otro lápiz chiquito, que ya me lo había desgastado por tanto uso del sacapuntas. ¿Y qué creen que pasaba? La cuerda de mi agujeta se enrollaba en el lápiz grande de las paletas de la bola unicel y el lápiz pequeño, entonces se enrollaba, iba subiendo la agujeta. ¿Y qué creen? Tenemos un trabajo.

 

Eventualmente tendría energía potencial, energía cinética, energía mecánica que se transformaba en un trabajo. Ese ha sido de las cosas más memorables que llevo en mi memoria, porque se trata de desarrollar cosas con lo que tienes a la mano. Creo que uno de los principales problemas que tenemos los mexicanos no está en el bolsillo, en lo económico, no está en las oportunidades que a veces nos faltan y no está sobre todo en la capacidad intelectual. Está en ese bloqueo que tenemos de decir, es que soy mexicano y quizás no puedo. Al contrario, por ser mexicano ya la llevas de gane.

 

Debemos enfocar, por ejemplo, la educación en México en situación, en este movimiento STEAM. Donde podemos enfocar a la educación, en las matemáticas, en la ingeniería, en las ciencias, para que los mexicanos con ese ADN de creatividad y de mexicanadas, con bases sólidas en materias sólidas como físicas, matemáticas, biología, biotecnología, química y demás, podamos desarrollar la creatividad y resolver problemas que de otra manera serían muy difíciles o imposibles de resolver.

10:52
María. Hola, Cristobal. Mi nombre es María. Estoy encantada de conocerte y de estar aquí. Mi pregunta es, ¿qué es la física y qué investiga?

11:00
Cristóbal García. Física es una palabra que viene de los griegos. Ya saben, los griegos estudiaron muchas cosas durante mucho tiempo y tenemos esa herencia cultural muy rica. Yo todavía no he tenido la suerte de ir a Grecia. Espero hacerlo prontamente. Tengo por ahí esa idea de ir e inspirarme. Inspirar de hecho es, respirar por dentro y respirar entusiasmado con in, teo y soma, con Dios dentro del cuerpo, es mucho mejor. Entonces, sí creo que necesito inspirarme en Grecia. La física viene del griego y significa naturaleza.

 

La física como tal estudia la naturaleza, sus leyes, su interacción y se puede resumir que es el estudio de la materia y la energía. Con eso puedes englobar muchísimas cosas porque es muy difícil pensar en algo que no tenga que ver con estas dos entidades, materia y energía. Un físico, abundando a esto, es aquella persona que estudia la carrera de física, la licenciatura, ingeniería de física aplicada y eventualmente cuando uno hace esto, queda marcado de por vida. Le estaba platicando a un amigo recientemente, disfruté de una charla muy amena, que un físico no se quita la chaqueta de físico después de trabajar laboratorio, la cuelga y llega a la casa.

 

Un físico es físico de por vida. Obviamente, si eres buen físico, supongo yo. Si no te aburre tanto y no quedas loco por ahí, la física te acompaña siempre. ¿Por qué? Porque la física te enseña el método científico, te enseña a analizar cosas, te enseña a solucionar problemas y te enseña a cómo ser un “resolvedor” profesional de problemas más que un generador de. Y yo estoy fascinado, para mostrarles un botón, hoy en la mañana vi que en el coche de mi prometida estaba goteando agua. Utilizando el método científico, pusimos un papel y vimos que ese líquido era transparente. Tomé parte del líquido de la anticongelante color rosa y vi que era diferente.

 

Entonces, con eso concluí que no era el mismo líquido y que por lo tanto, la hipótesis de que ese líquido que goteaba pudiera ser anticongelante, pues, realmente no pasaba así. Y eso pasó antes del desayuno. Entonces, no tengo un horario para ser físico, para estudiar física, para disfrutar de la física o sobre todo, para aplicar física en la vida cotidiana. Y es fascinante porque puedes ir desde lo muy pequeño como son las partículas, que son incluso en un nivel más pequeño del átomo.

 

Hay partículas subatómicas como los protones, neutrones, electrones. Y, aún así, hay partículas que componen estas partículas que pensábamos individuales y elementales. De hecho, la palabra átomo se utiliza como forma histórica porque viene del griego que significa sin división. Pero, realmente, el átomo se puede fisionar, se puede dividir y lo hacemos muchas veces en muchos lugares para muchas situaciones. Y podemos estudiar con la física también cosas muy grandes como el universo mismo. De hecho, cuando regresamos la película en el universo, supongamos que el universo empieza en el Big Bang y ahorita nos damos cuenta que en este tiempo, llamémoslo el tiempo 10 y en el tiempo 11, el universo está expandiendo.

 

Si regresamos la película hacia atrás, veremos que el universo pasa de expandirse a contraerse. Y, entonces, llega esta pregunta natural de que si en el universo, en el futuro, caminando hacia el futuro, se está expandiendo, si caminamos en el pasado, el universo está contrayendo. Y es lo fascinante de la física que estudia desde lo muy ínfimo hasta lo tan enorme como el universo mismo.

15:05
Danae. Hola, Cristóbal. Mi nombre es Danae. Atendí mucho tu trabajo y quisiera saber cómo funciona un acelerador de partículas y para qué sirve.

15:14
Cristóbal García. Hola, Danae. Como su nombre lo indica y como somos físicos todos aquí o aspirantes a, un acelerador de partículas, acelera partículas. Una partícula es una parte de un todo, dependiendo de nuestro marco de referencia, son las partículas. En este momento y lugar, en este espacio-tiempo, las partículas seríamos nosotros porque estamos siendo parte de eso. Eventualmente, si una partícula tiene carga positiva, se llama protón. Si tiene carga neutra, neutrón. Y si además de tener carga neutra, es pequeñito, neutrino. Por eso yo digo y sostengo que estudiar física a veces es muy fácil. Pero en algún momento, si me toca descubrir una partícula que no veo en el futuro próximo, pero si me tocara elegir el nombre para una nueva partícula, yo de seguro le pondría algo como “Chiclamino azul 232”. Para que así los estudiantes tengan que estudiar y no sea tan fácil a la hora del examen, porque ya ven, es algo fácil. Entonces, un acelerador de partículas acelera partículas utilizando las propiedades de estas. Y hay ley de los signos para las cargas, que eventualmente es como una novela mexicana.

 

No sé si les ha tocado ver que el niño bueno de la película primero se queda con la niña mala hasta que pasa un cambio irreversible y ya hay un cambio, locochón por aquí, por allá. Pero antes de que suceda, el polo positivo o la carga negativa se atraída por la carga negativa. Cargas opuestas se atraen. Y cargas iguales se repelen. Entonces, un acelerador de partículas ocupa las propiedades de las partículas para cambiar su velocidad, para aumentar la energía con la que están ellos moviéndose y literalmente se aceleran. También se pueden desacelerar, pero eso no pasa muy frecuentemente.

 

La idea es aumentar la energía. ¿Para qué? Dependiendo del acelerador. Pero básicamente eso es un acelerador de partículas. Si tenemos partículas positivas, ¿cómo las aceleraría? Cuando se aceleran es cuando se atraen, porque aumenta la velocidad con factor del radio al cuadrado, inverso al radio al cuadrado. Es decir, que entre más cerca estén, sienten más fuerte la fuerza y se acelera, van corriendo más rápido. Entonces, si tenemos partículas negativas, ¿cómo las puedo acelerar? Es pregunta de examen, ¿eh? Puedes acelerarlas con dos formas.

 

Si tengo partículas negativas y yo pongo algo positivo, se va a atraer y se acelera. Pero si yo soy de mal oso desde la parte de atrás, las puedo empujar. Tengo algo negativo, aviento algo, pongo algo negativo atrás. Y si este es fijo y grande, el oso tiene que mover. ¿Ven cómo la física te ayuda a desarrollar esas ideas de que bueno, si no se puede esto y no está físicamente imposible, podría hacer esta cosa? Los físicos somos como alquimistas en pleno siglo 21. Y eso es fascinante por varias cosas.

 

A mí me gusta mucho Harry Potter. Entonces, Harry Potter y la piedra filosofal para mí es fascinante. Leer esos libros y leer sobre todo esas historias de que en la Edad Media se buscaba la piedra filosofal, aquella sustancia. La sustancia es una palabra casi mágica porque sustancia puede ser cualquier cosa. Puede ser algo material, sólido, algo líquido, gaseoso, porque es una sustancia. Es una palabra para mí fascinante de la química y de la física porque sustancia puede tener cualquier color, olor y sabor. Y es como la palabra “Chiclamino”. Los alquimistas buscaban la piedra filosofal para hacer dos cosas. El elixir de la eterna juventud. Yo sé que es en verdad fascinante estar joven y tener esta jovialidad y esta energía, pero también sé que hay que ser realistas. Hay que tener en cuenta que tenemos que pasar etapas y la juventud es una etapa bellísima, pero también tengo en mente que la etapa que viene después debe ser formidable. Entonces, pues, buscar el elixir para mí no es tan fascinante. El segundo sí, porque el segundo objetivo de la piedra filosofal era convertir materiales ordinarios como esta mesa, ordinarios como el agua o este vidrio, en oro.

 

Durante la preparatoria, en segundo año tuve biología. Ya saben que estas materias están cambiando. Y me acuerdo de mi maestra de biología que yo sentía que la materia iba a estar complicada. Llegaba, se sacan en un cuarto de hoja de su cuaderno y me había pregunta, ¿qué pasa con esto? Y responde y entregas al final. Eran cinco o siete preguntas muy fuertes que no te dan tiempo ni de pensar y entregabas.

 

Y nos dio la pauta de que si queríamos aumentar calificación o ganarnos un punto extra, podríamos entrar a un proyecto muy fascinante de la UNAM que celebró muchísimo. Y les digo con el corazón en la mano, uno de mis más grandes sueños es regresar a México, ser investigador de mi alma mater o de alguna otra universidad que me pueda acoger, porque yo quiero ser esa persona que esté del otro lado. Del otro lado, en Jóvenes Hace la Investigación.

 

Jóvenes Hace la Investigación es un programa, ejemplo en la UNAM, que debe de haber muchos otros en algunos otros lados, donde pones en contacto al joven estudiante que pudiera ser investigador en un futuro, pero todavía no sabe cómo está el show, con el investigador, que dona algo muy valioso que es su tiempo y acoge a este chico de preparatoria en su laboratorio y le deja meter las manos. Eso es fascinante porque es ser aprendiz de alguien que está escribiendo la ciencia en ese momento, de alguien que está haciendo esos papers.

 

Y es fascinante porque tú tienes 15, 16 años y de repente estas con alguien que es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y ha escrito tantos papers en el mundo y es fascinante porque no le llevas el café, sino llevas y ya metes la mano en esas herramientas y esas máquinas fascinantes. ¿Por qué digo todo esto? Porque voy a la casita de las ciencias del universo con jóvenes a hacer la investigación después de hacer un proyecto que llamé “Lufa cilíndrica, búsqueda de propiedades” para curar la piel y es que el zacate, su nombre científico es lufa cilíndrica y la tecata o la cáscara tiene una propiedad para aliviar quemaduras de piel. Yo mi primera intención es, OK, si podemos lograr obtener propiedades que pueden ayudar a curar quemaduras en la piel con el zacate, pues el zacate de ciudadano en mi pueblo, podemos cultivar zacate y empezar a hacer jabones y la gente puede reactivarse y podemos generar economía local.

 

Entonces, ya en la casita de las ciencias, cuando me llamaron por mi proyecto de “Jóvenes a hacer la investigación”, me dieron la pauta de escoger a un investigador de la UNAM. Yo estaba muy verde, les juro que yo no sabía nada y escogía al doctor Efraín Chávez Lomelí, no tanto porque sabía el núcleo síntesis estelar primigenia con aceleradores de partículas, que suena muy guay, sino porque es apellido Chávez. Y ha de “Chaver mucho y si Chave mucho” llevo más de 13 años siendo su amigo. Total, llevo con el doctor Efraín Chávez Lomelí y llegué a trabajar con algo fascinante, que son aceleradores de partículas.

 

Yo llegué y encontré un acelerador que era una máquina inmensa que cabe en un espacio como este foro y el doctor Efraín fue la persona que a veces para mí es indescriptible comentar cómo él le presta ese tiempo a esos alumnos que vienen de la prepa, de hecho él también es de prepa 6. Es fascinante porque lo descubrí, platicamos, nos fuimos por unas tortas, fascinante. Y en algún momento llegas al acelerador, me acuerdo muy bien del primer día, que teníamos que apretar unas llaves Allen del acelerador para alinearlo y teníamos que subirnos en un banquito de plástico.

 

Yo llegué, me subí y en el segundo crash, rompí un escalón. Dije, no, pues ya me corrieron. Él me dijo, cuando las cosas se ocupan para lo que fueron diseñadas, no hay problema. Malo que hubieras agarrado el banquito como en la WWE y le hubieras pegado a tu compañero. Esa fascinación de ver el universo, de ver el mundo y sobre todo ser buena persona, fueron cosas que a mí se me hacen increíbles. Con el doctor Efraín conocí lo que era un acelerador de partículas, que ya les dije, y empezamos a trabajar ahí en ese verano.

 

Entonces, fue como me fascinó este asunto de trabajar de la mano del doctor Efraín y eventualmente empecé a desarrollar la idea de, OK, si tenemos acelerador de partículas grandes, ¿podríamos hacer un acelerador de partículas de bolsillo? Aunado a que se acercaba el concurso interpreparatoriano en la prepa 6, la etapa local y después la regional ahí con las demás preparatorias.

 

Y el doctor Efraín siempre tan abierto a mis solicitudes, que agradezco muchísimo, dice, pues, vamos a intentarlo. Después de 8 meses, 23 días, 19 horas y tantos segundos, logramos hacer un acelerador de partículas con material reciclado. Para que se den una idea, un acelerador de partículas tiene que tener eventualmente tres o cuatro etapas. Un sistema que es la fuente de partículas, un sistema de aceleración de partículas, si no no es acelerador, un sistema de enfoque óptico electrónico de partículas y un detector de ¿ya ven? Son expertos en física de acelerador de partículas.

 

Todo esto lo queríamos meter en un contenedor para que fuera el vacío. El vacío significa que no haya nada. De nuevo, somos físicos, ¿eh? Pensemos de manera natural y simple. Me viene a la memoria que cuando uno está joven y está, en un evento social y se aburre y le dan un refresco o una botella de agua y se acaba el refresco y el contenido que está dentro, ¿Qué hacemos con la botella? Le sacamos el aire. Y eso es un vacío parcial porque tienes un contenedor, un espacio confinado y le estás sacando las partículas.

 

¿Y qué queda? Bueno, en teoría nada, pero bueno, ese es un vacío parcial. Eso pasa en acelerador de partículas. Tenemos que hacer vacío para que el aire no interfiera con partículas que estás chocando. Porque usualmente tienes partículas tan pequeñas y usualmente tienes pocas partículas que el aire que llena todo y ocupa todo, podría interferir con las partículas. Es como decir que si tú quieres que hagas un río, pero tienes mucha tierra interfiriendo. Entonces, como para hacer vacío necesitamos un volumen, yo empecé agarrando un frasco de Nescafé, para hacer unas perforaciones y atravesar unos cables con los cuales pasaría los voltajes y las corrientes para yo alimentar ese sistema de aceleración, esa fuente y demás.

 

Obviamente, el frasco de Nescafé no funcionó, se quebró. Buscábamos acrílico, estuvimos haciendo esto, neopreno para sellar, unas juntas aquí y allá. Y una de las mexicanadas que hicimos fue, en los aceleradores de partículas, para alinear ya es un rollo. Tenemos que usar láseres y demás y tornillos micrométricos. Y en esa situación, para evitarme tener que alinear todas las cosas, agarré un tubo de PVC, metí unas donas de aluminio en ese tubo de PVC con aislantes y al PVC le hice agujeros para poner unos tornillos y poder sacar y meter voltajes y corrientes.

 

Fue una fascinación porque todo el acelerador lo estaba poniendo adentro en un tubito que fácilmente entraba y salía. Como fuente de partículas utilicé el efecto termoiónico. El efecto termoiónico o efecto Edison es que a un metal, cuando le metes una corriente, genera una nube de electrones alrededor porque ioniza el aire y además el desprendimiento de partículas. Ya tenía la fuente de partículas. El sistema de aceleración de partículas fue, si tengo partículas que son electrones alrededor de, y es la nube de electrones, pongo campos positivos y los voy a atraer. Después los enfoco. Me acuerdo del “Ente Incel” que ocupé porque me acuerdo que lo ocupé de una página de la NASA, reconstruí eso y demás. Y pongo un detector de partículas que brillaba cada vez que se excitaba por el choque de los electrones.

 

Básicamente, tenía un electrón de partículas de bolsillo con material reciclado. Me acuerdo que saqué unos cables de la basura de una computadora que estaba tirada por ahí, y fui haciendo y deshaciendo y estas cosas. Este acelerador lo llevé al concurso de Interprepas. Gané el primer lugar a nivel preparatoria 6. En el nivel Interprepas quedé en segundo lugar, porque los electrones que yo veía eran de color, no eran de color verde, porque un juez del concurso decía eso. Mi asesor, el doctor Efraín, le quería mandar un libro para explicarle que los electrones no tienen longitud de onda de luz visible asociada, por lo tanto, no tienen color. Si uno pone una pantalla azul, van a ser azul. Si pone una pantalla verde, va a ser verde. Y si pone una pantalla blanca, como era el caso, van a ser blancos.

 

Total, que me fui a una Feria Nacional de Ciencias de la UNAM y ahí quedamos en primer lugar. Y, eventualmente, llega un entrevistador, un enviado de La Crónica de Hoy, del Periódico de circulación nacional, que se llama Adrián Figueroa Nolasco, que es un camarada que estimo mucho. Y, eventualmente, él me dice, oye, Cristóbal, cuando estaba platicando ahí en la entrevista, me gusta cómo platicas algo de física y demás. De seguro tienes artículos escritos por ahí, guardados. No te gustaría publicarlos en la crónica a nivel nacional. Imagínense, chavito, cerca de los 18, emocionado con todo esto. Pues, bueno, era para mí fascinante.

 

Yo tenía esos 18 años a flor de piel. Yo llegué tan emocionado que ese mismo jueves en la noche me puse a escribir tres artículos, los tres que me había pedido. El primero era, ¿qué pesa más, las tortillas frías o calientes? Utilizando la relatividad y la ecuación más famosa del mundo que es E=mc2. Einstein nos ayuda ahí. De microbuseros y frenones, cómo los audaces maestros del volante en el microbus nos enseñan qué es la inercia. Esa capacidad de los. ¿Se ríen? ¿Ya les ha pasado? Espero que no les hayan tomado algún diente. Cómo los audaces maestros del volante en la Ciudad de México nos enseñan la inercia cuando frenan y tendemos a seguir nuestro movimiento en línea recta. Y el tercer artículo fue la piedra filosofal del siglo 21. ¿Por qué? Porque al estar con acelerados de partículas, los elementos químicos los podemos ver como una escalera. El primer elemento químico, el primer átomo, tiene un protón. Puede tener un neutrón y un electrón para que sea eléctricamente neutro balanceado. El segundo elemento químico tendrá dos protones. El tercero, tres. ¿El cuarto? Son alquimistas.

 

Entonces, siguiendo esta lógica, el número de protones es como el ADN del átomo. Es como el ID, como el identificador. Es quien manda y te define de qué elemento estás hablando. Si llegamos en esa escalerita y ponemos a Miguelito, yo soy Miguelito, a la mitad de esta escalera, y esta escalera representa la tabla periódica, Miguelito podría subir y bajar de la escalera y ¿qué podría estar haciendo? Cambiar de elemento químico.

 

¿Cómo podríamos cambiar de elemento y elemento? Agregando o quitando protones. Las alquimistas buscaban fabricar oro. Con un acelerador de partículas podemos impactar protones, extrapolar, bueno, meternos y romper la barrera de Coulomb, porque si tienes cargas iguales, pues se van a repeler y entonces en un momento llega a ser tan repulsivo que hay una barrera llamada de Coulomb. Y en un momento podríamos hacer que la fusión se dé y podríamos pasar de tener elemento con N número de protones y si le agregamos un protón tener N más 1.

 

Entonces, podríamos agarrar el elemento anterior al oro en la tabla periódica, agregarle protones a esos átomos y tendríamos oro. Podríamos fabricar oro. ¿Por qué esto no estoy haciendo eso y por qué estoy raquíticamente luchando por becas y trabajos y siendo mil usos? Porque eventualmente sale más caro el caldo que las albóndigas. Para hacer todo eso necesitamos el átomo, que es el platino y en muchas situaciones es más caro que el oro por sus diferentes usos médicos que tiene. Y también necesitamos energía para hacer todo este movimiento. Entonces, es el problema con los elementos químicos, o bueno, con esa situación. Pero físicamente es posible.

31:37
Chica. Toda esta plática que estás teniendo con nosotros me recordó mucho a un maestro que tuve en un CETIS y que yo aprecio mucho y por él como que me interesé un tiempo en física y en algún momento pensé en estudiar al respecto. ¿Qué tendría que hacer yo si quiero ser físico?

31:59
Cristóbal García. El camino para ser físico, no es un camino que se va por la derechita. No es un camino tan. No quiero decir que es un camino no fácil, sino más bien es un camino que tiene muchas vertientes. Lo más usual es que desde la prepa del CETIS tú te enfoques en materias, si es que llevas optativas en materia del área de físico-matemática. Para que tú tengas esas herramientas, cuando llegues a la facultad, se te hagan las cosas más fáciles. Yo recuerdo, por ejemplo, algunos compañeros que compartíamos la carrera de física, que venían del CCH de la UNAM y que no habían metido materias de matemáticas, que porque estaban difíciles, pero sí se habían metido a la física. Entonces, les hacía más difícil aún. Ese es un mal consejo.

 

No lo hagan. Pero para ser físico, pues, eventualmente tienes que estudiar la carrera de física. En primero, la formación de físico es preparatoria enfocada al área de físico-matemáticas, la licenciatura, por supuesto, ingenierías también. Lo puedes hacer, puedes ser físico viniendo de otras carreras, por ejemplo, ingeniería en computación. Me ha tocado ver físicos, pero eventualmente tienes que en la maestría o en el posgrado ser sólido en esas áreas que te faltan, que adquieres en la licenciatura propia de física. Y eventualmente, el siguiente paso natural cuando uno acaba la licenciatura, pues, es el posgrado. Y buscando aquí y allá, yo quería regresar al CERN.

 

Les explico brevemente. En el 2014, comparto que tengo un acelerador de partículas en miniatura entro a los concursos. Amablemente me gano por convicción de mis compañeros que me nominaron el Premio Nacional de la Juventud, dicho premio en el área de ciencia y tecnología. Y una noticia le llegó a oídos a un mexicano extraordinario llamado el doctor Luis Flores Castillo, que también va a ser mi padrino. Y eventualmente él me escribe. Yo en el 2014, para ponerlos en referencia, yo era velador en la Roma Norte. Vivía en un cuarto de azotea.

 

Y de repente es como, ¿cómo? Tengo 18 años, soy velador, hice un acelerador, estoy saliendo de la prepa, soy en el primer semestre. No te creo que me puedas invitar al CERN a dar una conferencia delante de gente en el CERN. Digo, no, no hay forma. Dice, no, sí, de verdad, soy yo. Digo, ¿en serio? Digo, es que estoy lavando mi ropa en un sábado por la noche en un lavadero, en una azotea. No hay forma de que esto sea cierto y que esté pasándome a mí. No, sí, de verdad, vas a venir al CERN. Total, que como todo era muy rápido, eso fue por febrero, yo me fui por junio a Suiza al CERN, a punta de coperacha. Porque como estaba muy joven, no había esas condiciones como para ir y que el vuelo, que el hospedaje. Llegué a Suiza, di esa conferencia, estuve en unos cursos. Fue fascinante hablar ante profesores de todo el mundo y personas ahí en el CERN de qué era un acelerador. Era el acelerador de partículas más grande del mundo. Y a título personal, pues, yo le había puesto ese tema para esos pósters. El acelerador de partículas más barato del mundo. Eso fue en el 2015. Yo me emocioné de estar en el CERN.

 

Fue la primera vez que salí del país. Mi primer vuelo en avión había sido en febrero, imagínense. Y en junio ya estaba yéndome a Suiza. Mi avión me hizo escala en París. Y de repente estaba en París viendo la Torre Eiffel, que para algunos era muy cliché. Pero para mí era, wow, estoy aquí y me lo tengo que creer. Me lo tengo que creer no por creído, porque si no me arregaña mi mamá. Me la tengo que creer porque tengo que hacerlo bien. Llego, voy al CERN, estoy ahí y desde ahí me puse la meta de que yo tenía que regresar al CERN de alguna u otra manera.

 

Me eligieron como uno de los 200 Líderes del mañana. Y orgullosamente lo digo, con mucho respeto y se los he platicado a los compañeros ahí de Líderes del mañana, que creo que soy uno de los pocos, si no es que el único, que ha sido nominado dos veces. Porque nadie se resiste y todos aceptan. Pero la primera vez que yo rechacé es porque mi mamá estaba malita y yo no podía ir.

 

Eventualmente me volvieron a nominar, me volvieron a invitar y acepté. Y fue así como yo dije, tengo que regresar acá. De hecho, me acuerdo que en el 2016 fui amablemente invitado para ir a la ONU, a la Asamblea General de las Naciones Unidas, para platicarles de un proyecto que se llama “Ciencia sin Fronteras”. En ese momento teníamos un proyecto fascinante que se llamaba Pepe Cyber, Pepenador Cibernético.

 

Y Pepe tiene dos connotaciones, Pepenador cibernético y también porque mi hermanita me dice Pepe. Cuando íbamos a la tienda en San Miguel Totolapan, mi hermana no podía decir Cristóbal. Y el de la tienda se llamaba Pepe. Bueno, le decían Pepe. Y desde ahí me decía Pepe. Y entonces, de ahí Pepenador Cibernético. Nosotros reparábamos computadoras de la Ciudad de México, las reciclábamos. Y eventualmente es recuperar computadoras de la Ciudad de México, repararlas con café, galletas y los compas con música y echarle canijazos y llevarlos a la sierra de Guerrero para enseñarles a los chavos a programar en software libre, open source, etcétera. Y después de todo esto, yo seguía muy marcado.

 

Hay que ser ciudadano del mundo, Cristóbal. Y para ser un ciudadano del mundo, el paso más natural es regresar al CERN, ya no como invitado, ya no como cuatros para acomodar con el cafecito. Hay que regresar a hacer algo en el CERN. Y entonces, acabando la carrera de física, dije, pues, bueno, voy a estudiar un posgrado. Y me aventuré a buscar y demás. En Europa, las carreras duran tres años. En México duran cuatro años y medio, pero cinco años con la tesis. Y entonces, si el programa de estudios, si el profesor, si el asesor lo considera pertinente, puedes empezar el doctorado sin maestría. Yo me salté la maestría.

 

Escogí la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, la EPFL, que es como el Politécnico de Suiza. Hay dos grandes universidades y una es donde estudió Einstein pero está en la parte de Zürich. Y otra es donde estudio yo, que es la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, EPFL. Y escogí esa porque la cercanía al CERN es cuarenta y tantos minutos y los proyectos ahí son con CERN. Pues, en vez de hacer un periodo de 45 a 90 días, me notificaron a los 16 días en un correo, que tenía todos los requerimientos necesarios, para empezar un doctorado con ellos, que buscar un asesor.

 

Llegaron las vacaciones de diciembre, no tenía un asesor. Y en febrero, a finales de enero, inicios de febrero, me notificaron que yo cubrí los requerimientos para ser parte de un proyecto fantástico que se llama Global Leaders. Fui el primer Global Leader porque fui de la primera llamada 100% mexicano con una sola nacionalidad. Y está fascinante esa parte porque se trataba de representar a México y hacerlo bien. Y ha sido fascinante cómo esas habilidades que México te dota quiera o no, por las condiciones que a veces son no tan favorables, te pueden ayudar en otro lugar. Obviamente, en Suiza las cosas funcionan. Yo estoy muy agradecido, estoy muy contento.

 

Recuerdo algunos compañeros que me comentaron, es que quizás no te adaptes y te deben. Aprendí los síndromes del Jamaicón, del impostor, y qué ojalá que no te pase otros no me echaron tantas porras. Pero, afortunadamente, tuve esa particularidad de apoyo, de decir, ya estamos aquí y ahora le atoras. Y le atoramos.

39:57
Elvia. Hola, Cristóbal. Un gusto saludarte. Soy Elvia Cisneros, presidente de la asociación EXATEC Steam. Y encantada de escuchar lo que dices respecto a cómo inspirar a los jóvenes. Y mi pregunta va relacionada con eso. Ósea, ¿cómo es que llega un chico de Guerrero al Olimpo de la ciencia? Y también, pues, ¿Cómo es para ti como mexicano vivir en Suiza?

40:20
Cristóbal García. Eventualmente, en este caso de físicos de programación, o bueno, físicos de simulaciones, pues a veces me toca simular durante varias horas. Y me toca esa situación de llegar a, pues no desesperarse ni tirar la toalla, pero llegar en el punto de, bueno, estoy haciendo esto aquí. Pero estoy en una oficina en Suiza, en CERN, donde hay buenos quesos, donde podemos disfrutar las montañas, por ejemplo, que son fascinantes. Y lejos de agüitarme o lejos de entristecerme o lejos de querer tirar la toalla, yo digo, en algún otro universo alterno, no digo que creo en los universos alternos, pero en algún otro experimento mental, yo estaría en mi pueblo todavía. Entonces, yo estoy feliz de estar acá porque se me dio esa oportunidad.

 

Entonces, primero que nada, tuve mucha suerte. Y a lo que yo los invito es hacer esa suerte de chicos que tienen esa capacidad y ese potencial. ¿Por qué? Porque eventualmente, soy de un pueblo, pero tuve esos libros que me ayudaron a estudiar. Y eso me ayudó a ir a concursos donde conocí a gente que me dio ese consejo, vete a la prepa 6. En la prepa 6, tuve esos profesores que me dijeron, oye, hay un proyecto, ya vamos a comenzar la investigación, vete a La Casita de las Ciencias. Vete a La Casita de las Ciencias y encontrara un doctor Efraín, que de no haber encontrado a un doctor Efraín, no sabría si fuera físico, pero me decanté por físico.

 

Yo tenía esa idea de que los físicos tienen el pelo revoltoso y son de mal humor. Y llega el doctor Efraín y dice, mira, ni siquiera cabello tengo. No tengo ni un pelo de tonto. Es un tipazo. Y entonces, eventualmente, esta cosa lleva a la otra. Y después haces un acelerador. Muy amablemente empiezo en esta onda de escribir en Crónica. Tuve esa suerte de recibir el Premio Nacional de la Juventud en el 2014. Y es esta situación fascinante de que he tenido mucha suerte, en encontrarme situaciones que necesitaba encontrar y gente que necesitaba encontrar.

 

Entonces, yo a mí me gusta agradecerle a la vida, a las personas, a la suerte. Y, de hecho, tengo una definición de buena suerte. La suerte para mí, es que las cosas que quieres que pasen, pasen. Pero la buena suerte es, que cuando esas cosas que quieres que pasen, pasan, tú estés preparado para tomarlas. De nada te sirve que llueva, si no tienes un chacape donde recibir agua. Si tú te quieres ir al extranjero a estudiar física, matemáticas, artes, pues aprende un idioma para irte al extranjero. Y estos dos ejemplos personales para mí, los podemos aplicar en cualquier otra cosa.

 

Me tocó fundar un proyecto muy bonito en el 2014 que se llamó “Ciencias Sin Fronteras”. Teníamos dos objetivos, divulgar ciencia y cultura y encaminar a jóvenes a que le echaran ganas. Sabemos que por las matemáticas, la aritmética, que si los jóvenes nos encaminamos a algo bueno, no ganamos solamente un buen elemento o un buen joven, ganamos doble. Le quitamos uno al mal y se lo sumamos al bien. Después de “Ciencias Sin Fronteras”, cuando ya estaba acabando la carrera de física, yo me sentía con esa necesidad de seguir haciendo cosas.

 

Y eventualmente yo traía un sueño guajiro. Si no quedo loco de estudiar física, en algún momento voy a agarrar una combi, voy a agarrar un kayak o una tabla de surf y me voy a ir por el litoral de Guerrero a dar física de día y me voy a ir a surfear de noche o a andar en mi kayak. Todavía no lo he hecho porque no he tenido tiempo. Me tocó migrar a Suiza antes de, pero gracias a eso, pude fundar algo llamado “La combi de la ciencia”, que literal es una combi científica con mucha ciencia.

 

La estamos adaptando para ponerle un laboratorio móvil y enseñarles a esos chavos, a esos jóvenes, a esos guaches, a esos niños, cómo ellos pueden tener ese acceso a la ciencia. Hemos tenido eventos. Desde hecho, de antes de la pandemia, pudimos ir a San Miguel Totolapan e incluso logré titularme porque me aceptaron en el doctorado antes de acabar, antes de titularme de la licenciatura aquí en México y yo ya me urgí a irme. Y entonces entre que esto y que aquello, tuve que titularme con un proyecto de apoyo a la docencia, transformando “La combi de la ciencia” en talleres para profesores.

 

De hecho, estuvo fascinante porque uno de mis sinodales, la presidenta de mi jurado, era la mismísima Secretaria de Educación de la Ciudad de México. Y estaba fascinante porque se trataba de demostrar que podemos hacer las cosas, porque la idea es hacer más con menos. Pero sobre todo demostrarle a los niños, que no porque sus condiciones estén en un lado muy alejado de un centro de investigación, van a estar olvidados de la ciencia. Pero más que convertir a México en una sociedad de físicos, estaría padre convertir a México en una sociedad más ávida por la lectura, por la educación, por la ciencia, por las humanidades.

 

La educación, de hecho, no es aprender aritmética, aprender sílabas, aprender dictado. La educación es dotarte de herramientas para sacar lo mejor de ti. Mi mamá en paz descanse decía, el mundo no acaba en el río Balsas. Hay un mundo detrás del pueblo, ve y búscalo. Y cuando le dije mamá, acabé, estoy acabando la preparatoria, tengo el promedio para irme a medicina, dice, mira a tu tía le gustaría que hubiera un médico en la familia. Pero lo que yo te voy a decir es que si quieres ser físico, trata de ser el mejor físico. No sé si voy a llegar a ser el mejor físico y yo sé que no, porque hay físicos increíbles, pero lo que sí estoy seguro, es que voy a tratar de ser la mejor versión de físico de lo que yo puedo ser. Todo eso engloba esa

46:48
Evelyn. Gracias. Hola, Pepe, ¿cómo estás? Buenas tardes. Mi nombre es Evelyn Cruz. Agradezco el conocimiento que nos estás transmitiendo. Estoy muy emocionada de estar aquí. Y bueno, la realidad es que a veces se cree que la ciencia como tal, solamente está hecha para las personas muy inteligentes, pero quisiera saber realmente cómo la ciencia nos puede ayudar el día a día en la vida cotidiana.

47:09
Cristóbal García. Es interesante. Te agradezco mucho tu pregunta. Mencionaste que las personas inteligentes son las personas que están en la ciencia. Usualmente sí. Yo en lo particular no me considero súper dotado ni genio. De hecho, soy muy poco útil en algunas situaciones. Todavía me cuesta doblar la ropa o separarla. O se me olvidan muchas cosas de la vida cotidiana. Pero eventualmente creo que para hacer ciencia se necesitan tres cosas, que es mi fórmula. Y al igual que las variables que utilizamos para los gases ideales, que es presión, temperatura y volumen, podríamos aplicarlas acá. Necesitas la T de talento. Talento natural. No me refiero a ser genio.

 

El talento natural para mí es la facilidad que tú tienes para hacer cosas. Identificarlo a muy temprana edad es indispensable. Ya que tienes el talento, necesitas la V de la valentía. También la V de la visión. Necesitas tener esa visión para ver más allá del escritorio. Como lo mencioné en su momento, mi mamá me decía que, el mundo no acaba en San Miguel de Totolapa, que hay un mundo detrás del río, pero tienes que ser valiente para atreverte. Y siento que así como lo tuve que hacer yo, hay muchísima gente allá afuera que lo ha hecho y a ellos los reconozco. Afortunadamente, por ser del destino, a mí me ha tocado tener este micrófono, este foro, pero hay mucha gente, muchos mexicanos que han tenido que ser valientes para salir de su pueblo en busca de nuevas oportunidades, para salir de su país en busca de nuevas oportunidades, y, sobre todo, para salir y demostrar que somos capaces.

 

Por eso hay que tener esa valentía. Me falta la P y la P es de pasión. La pasión significa no solamente hacerlo por gusto y por que te genera un calor intenso dentro de ti, este corazón calentano que se emociona. Si vamos a hablar de física, vamos a hablar de esto. La pasión también se traduce en disciplina. Si tú tienes la disciplina, por ejemplo, de leer tres horas diarias, lo vas a hacer. Pero si tienes la pasión, esas tres horas diarias no van a ser solamente tres. Pueden ser cuatro y cinco sin mirar el reloj.

49:32
Cristóbal García. Yo los invito a que lo hagan, que espero les funcione. Y si no, ustedes adáptenle y agréguenle un Lagrangiano, o agréguenle un factor de masa o agréguenle lo que ustedes quieran. Si tú tienes la visión que es no solamente de aquí al escritorio, tú puedes lograr cosas al infinito y más adentro, porque el universo es inmenso. Y muchas gracias.