“¿Cómo es un buen amor?”
Tere Díaz
“¿Cómo es un buen amor?”
Tere Díaz
Psicoterapeuta familiar y de pareja
Creando oportunidades
Tere Díaz
Tere Díaz es una apasionada del estudio de las relaciones humanas, especialmente en el ámbito de la pareja y la familia. Desde joven, mostró interés por comprender las dinámicas amorosas, lo que la llevó a estudiar Desarrollo Humano Familiar y posteriormente a obtener una Maestría en Psicoterapia Familiar. A lo largo de su carrera, Tere ha explorado las complejidades del amor, destacando la importancia de la madurez emocional y la gestión del deseo en las relaciones.
Ha vivido diversas experiencias personales, incluyendo un divorcio y nuevas relaciones, que han enriquecido su perspectiva profesional. Tere es conocida por su habilidad para generar material educativo y compartir sus conocimientos a través de libros y redes sociales, donde aborda temas como la codependencia, la infidelidad y la importancia de la autonomía emocional. Su enfoque se centra en la idea de que el amor es una fuerza transformadora que nos invita a crecer y a conocernos mejor.
Transcripción
Si todo esto es más o menos fácil, ¿no? Ya casadas, los que muy rápidamente les iba mal. En fin, esta curiosidad por ir entendiendo la vida de pareja, la vida de familia. Y así es como me metí a estudiar Desarrollo Humano Familiar y después la Maestría en Psicoterapia Familiar. Y realmente me parece fascinante, fascinante esta vocación que yo diría que hay, en dos polos, hay quien no puede vivir sin pareja y en el otro polo hay quien no quiere vivir con pareja y si ya vivió dijo paso, zafo o de plano no se le da, no prefiere la soltería, la soledad, algunos amorcillos, como yo digo de entretiempo, con mucho cuidado, con mucho respeto. Hay gente que no lo hace con respeto, pero que dicen yo entrarle a un matrimonio así, bueno, no. Pero muchos oscilamos en el centro, con este interés, con una curiosidad. Decimos que no, porque ya nos fue como en feria, decimos que sí porque nunca hemos tenido un enamoramiento.
A mí hay gente que me dice “es que yo nunca he sabido lo que es estar enamorado”, ¿no? Pues ojalá sí una vez en la vida así te enamores, ¿no? No tomes decisiones enamorada o enamorado, porque uno hace mucha taradez, pero estar enamorado una vez vale la pena. Entonces, de ahí el interés y la inquietud de seguir estudiando en esto, incluso de campo –que cansado– porque saben que me divorcié, tuve una relación larga después. Y finalmente estoy ahorita con una pareja que ya llevamos cinco años y yo sí digo que ya estuvo, ¿no? Y no considero que ninguno de esos no haya sido mi verdadero amor. Los tres han sido buenos y verdaderos amores. El tiempo que lo fueron.
Los atesoro y honro lo que viví y de ahí la necesidad, el deseo y el gusto de escuchar a mucha gente, de generar mucho material, porque me parece que de mayor o menor forma, la gran mayoría de los habitantes de este mundo tenemos una curiosidad por la vida de pareja y pues encantada hoy de estar aquí compartiendo con ustedes en este tema que sigo investigando.
Como seres humanos, como animales, para podernos relacionar. Uno es el cerebro del deseo, de la pasión, de la atracción, del arranque, de tu y yo somos uno mismo. Este, “Lo vi y supe”, ¿no? luego no supimos tan bién. Pero bueno, eso creemos. Ese es el de la pasión, que funciona ahí. Hay otro que es el del como, del romance, del cortejo, de lo que viene a ser el enamoramiento. Esta parte de te bajo el sol y las estrellas y a los pocos años ya dices “pues velos a recoger tú no, porque ya yo ya no te los voy a bajar”.
Pero esta cosa del imposible, del enamoramiento, que es lo imposible, lo etéreo, lo sublime. Y hay un tercer cerebro que es el del apego, en donde yo me siento seguro, hay confianza, hay certezas. Hay una si aquí ya se armó la de San Quintín, yo regreso y como la canción de Sabina, dice y sin embargo, pues a la mera hora ninguna es como tú. ¿No? Yo regreso aquí y toco base. Y estos tres a veces se alinean, y se alinean en una sola persona. Y el problema viene cuando se desalinean, porque sí se tiene la capacidad de desear amar a alguien, de estar apegado a alguien que uno no quiere perder y de enamorarse de otro alguien. Y eso puede asustar, si no te lo habían dicho.
Puede enloquecer un poco si crees que cada uno te está diciendo la verdad. Por tanto, hay que saber que así nos podemos comportar y gestionar el deseo, entender que el enamoramiento pasa, y ver si este apego es un buen amor, ¿no? Pero tenemos esa capacidad que se basa en nuestra naturaleza biológica, literal, ¿no? literal. Que hay etapas en que estemos solteros o hay etapas en que estemos con una pareja, es distinto. En ese sentido creo que requerimos del amor en general y del amor erótico, muchos de nosotros ¿no? del amor de pareja en particular. Ahora, que maravilla quienes logran tener un amor, el mismo amor toda la vida.
O sea, yo no tengo nada contra eso. Me parece inquietante, me parece maravilloso sostener un amor, sobre todo en una era en la que podemos vivir 100 años. Ya me dijeron que estuvo por aquí Elenita, que ya los cumplió, creo. Entonces qué maravilla que se pueda. Pero regresando un poco a lo que compartí al principio, creo que también podemos pensar que es un amor para toda la vida, si sabemos que ese amor nos constituye en las personas que somos, en cómo transformamos nuestros deseos, en cómo nos conocemos de una manera diferente, en cómo acometemos tareas, labores, etapas de vida, pero que para que ese amor y verdadero amor, si no duró toda la vida, y hay gente que te dice “ay no, pues así que fácil” No, no es que sea fácil tampoco, pero hay muy buenos amores que no duran toda la vida. Y por supuesto, respecto a tu segunda pregunta, que era un poco ¿por qué los amamos distinto en las distintas etapas de la vida? Es que yo creo que, hay un libro muy bueno de Robert Sternberg, él es un investigador, empezó investigando la memoria y luego se dio cuenta que las únicas memorias que no se van son las memorias amorosas y se quedó investigando el amor. Y él tiene un libro que se llama El amor es como una historia.
Yo creo que nos unimos con las personas por una historia particular que tenemos que construir. Yo recuerdo una amiga justo cuando estudié el desarrollo humano, una señora mayor que salió de Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial con el marido, pero huyendo llegaron a México, se instalaron, hicieron familia un tiempo y se acabó. O sea, realmente era un amor de sobrevivencia y los llevó a sobrevivir. Y hay amores que son con la idea de terminar y profesionalizarnos y nos juntamos porque vamos a estudiar esto y vamos a hacer lo otro, o vamos a emprender y a veces se agota eso y a veces hay amores que quieren construir el sueño de la casa, los hijos, la familia, mis papás… ¿no? esta cosa, y en ese sentido uno va creciendo. Y ojo, uno puede actualizar los sueños con la misma persona. No es que, “Ay, no, ahora ya voy a… sabes que ya entré en la etapa de la maternidad o de la familia. Se acabó.
Bye”. ¡No! Hay parejas que logran actualizar sus contratos, afinar, aunque no sean exactamente los mismos, o valoran tanto lo que hay que logran un acoplamiento suficiente para que se vayan acompañando en otras historias que puede ser nuestro desarrollo individual. Y en ese sentido uno va amando, ya sea a personas o a la misma persona de manera diferente por aquellas sueños, valores, deseos, necesidades, como esta pareja que te digo para sobrevivir, que va teniendo a lo largo de la vida, porque al final somos seres que vivimos de esas de carencias, es la verdad, aunque me digan mucho, luego los domingos en los verdadazos o en preguntas así, en las redes, “pero es que como estoy muy limitada…”, somos seres limitados. Los que creemos que no somos somos tan limitados, pues ya nos daremos cuenta que lo somos. Entonces, en ese sentido nos buscamos para sumarnos.

Pero bueno. Toda relación amorosa es una relación… Ahora dicen mucho, “es que no se quiere comprometer”, pero ¿a qué no se quiere comprometer? Hay quien dice, a casarse, a tener hijos, a mantener a mis hijos, ¿no? Bueno, cada quien sus prioridades ¿no? Pero yo creo que todo amor tiene un grado de compromiso y esos compromisos son acordados. Por eso uno dice, “lleguemos a ciertos acuerdos”. Yo creo que una relación que tiene 136 acuerdos, que mata la creatividad, ya estás, “a ver, saco el manual, no vaya a ser que infrinja algo o te haga mal”, pero hay cosas básicas y partiendo de ¿por qué busco una relación?, yo creo que acuerdo cosas que mucha gente no habla. Acuerdo la monogamia o no lo acuerdo.
Acuerdo, cómo vamos a repartir los dineros. Hay áreas importantes en la vida de pareja, cómo van a ser nuestras relaciones con los familiares. Y siempre con un grado importante de flexibilidad. Acuerdos que se pueden actualizar con el tiempo, porque a lo mejor nos funcionaba estar todos los fines de semana con los padres y ahora decimos ya se acabó, ¿no? Ya, o vete tú sola o voy yo solo o una vez al mes, o mejor los invitamos a que ellos vengan y ya no vamos. En fin, los acuerdos se van modificando porque las historias amorosas van cambiando, las necesidades de cada uno van cambiando y yo creo que al paso del tiempo uno empieza más amueganado, ¿no? como sintiendo que todos queremos igual, todos los que nos caen bien nos caen bien a los dos y el tiempo nos va haciendo distintos. Está bien, pero se requieren acuerdos más variados y más flexibles también, porque “Ah, no como a mí no me gusta, tu tampoco”.
“Pues qué rara que tú…”. Es que una vez en terapia alguien me decía es que la verdad la que ha cambiado es ella. Pues qué bueno, ¿no? Que cambió, porque pues hay que cambiar y yo creo que conforme uno cambia los acuerdos que se van actualizando y que son la base del territorio en el que nos vamos a mover, son los que generan el tipo de compromiso que queremos. Hay parejas que dicen yo puedo con un borrachín pero no puedo con una persona infiel, yo puedo con alguien que no tenga dinero pero que no vaya a ser un agente que sea desconectada. Yo quiero alguien que sea muy apapachón, muy conectado. Yo puedo con alguien que no tenga dinero, pero este que sea fiel. Entonces ahí sí hay desde nuestras necesidades, historias, sí, muy básicas, como elecciones, que uno dice yo puedo manejar esto, pero no puedo manejar esto.
Entonces ahí hay un factor que tampoco puedes violentar, pero yo te diría que en términos generales una relación violenta, ¿no?, donde hay abuso, control, manipulación, gaslighting, mentiras, engaños, en donde no sabes donde estás, donde hay maltrato de todos tipos, no físico, verbal, económico, etcétera. una relación violenta, por más que digas “es que también me cuida”, sí, pero una gente que te violenta, no se puede. No se puede. Y tenemos… saben que tenemos un problema fuerte de violencia de género familiar en México, aparte de la violencia social. Pero que eso es imposible. Y yo agregaría, y esto lo hace más difícil, una relación pobre. ¿Por qué? Porque el amor… No puedes vivir en la exaltación permanente, ¿verdad?
Pero el amor te debe de abrir alas, te debe dar posibilidades. Te debe dar más diversión, más aprendizaje, más madurez, más abrirte puertas. Y cuando un amor… “pues que es rebuena gente”, sí, pero también es rebuena gente mi vecina ¿no?. O sea, como que “sí lo quiero”, pero ya la frase típica, “pero no lo amo”, Pues cuando ya lo que estás queriendo decir es ya no hay, ya no estimula, ya no, y no porque vivamos de veras en el jolgorio, pero tiene que haber algo en donde el otro apuntale mi crecimiento, mi bienestar, mi diversión incluso, mi placer y en todas las áreas de la vida. Cuando esto ya está plano, plano, pues da para una buena amistad, da o no. Da para muchas cosas, para un compañero, para un roomie, para un para… ser co-papás, ¿no? co-mamás, pero ya no da, muchas veces, para continuar un trayecto tan largo de vida donde no genera, no suma en nada. Esa sería una opinión muy básica y muy general.
Y aparte digo algo, fíjate, Lisbeth, yo creo que cuando oyes a la gente decir eso “es que es rebuena gente”, híjole, ¿te gustaría que te quisieran por eso y no porque te quieren como una mujer, como un hombre? Pues casi a nadie nos gustaría, porque yo creo que el ser deseado, el ser amado desde esa manera integral que da el amor de pareja, es un gusto muy especial. Entonces digo para eso, pues tenemos amigas, tenemos amigos, tenemos colegas, tenemos mucha gente que puede estar al nuestro alrededor.
A ver… entonces voy a hacer esa distinción. Yo creo que hay personas muy conflictuada, con problemas muy grandes, con trastornos de personalidad, con abuso de sustancias y ojo, yo no discrimino, pero todo esto requiere de ser concientizado, atendido y tratado para poder establecer una relación. Todos tenemos ahí alguna cosilla medio cucú, unos más que otros, me incluyo en los más y hay mucha gente que tiene alguna estructura de carácter súper rígida, o un trastorno de personalidad. Yo dejando fuera, fíjate, los narcisos de hueso colorado, porque ahora también “narcisista”. “Creo que es narcisista”, ¿no? ¿Por qué? ¿Porque presumió toda la noche? Pues es presumida, ¿no?
Pero ya de ahí al narcisista… Quién sabe. Fuera de los narcisos, un trastorno de personalidad narcisista o de una sociopatía que en sí misma son estructuras de carácter. Son trastornos que generan muchísima toxicidad. Porque hay mentiras, hay abusos, hay engaños, hay manipulaciones, hay chantajes, hay amenazas, etcétera, etcétera. Pero yo creo que una relación sí se tóxica, cuando no hay acuerdos claros o no se cumplen los acuerdos o no sabemos resolver los problemas que inevitablemente va a haber. La mayoría de los problemas y de las relaciones que se van diluyendo y desgastando es porque dices “híjole, no vale la pena discutir de eso, no pasa, lo dejo pasar”. “Ay, creo que estoy exagerando. No, no voy a hacer un pancho” como decimos nosotros, “un gran pancho en esta situación”.
Y entonces se va haciendo un cúmulo de cosas en las que ni practicas ni ensayas cómo detener eso, cómo señalarlo de manera asertiva, no agresiva, cómo pedir algo diferente, cómo poner la molestia sobre la mesa sin lastimar o sin ya explotar porque dejamos pasar tiempo, entonces truena la bomba. Por eso creo que poder detectar el malestar a tiempo, se que no es la primera brinco, pero a ver, escuchar que incluso puede ser rebotar con el otro, “no, yo no quería decir eso. No yo… para mí esto significa tal cosa y no tal otra”. A veces hay diferentes significados que les damos a las mismas a un evento particular, ¿no? Pero hay problemas que no tienen solución y no por eso la relación tiene que terminar, porque son problemas como las enfermedades crónicas, ¿no? Una diabetes. Hay veces que hay crisis, hay veces que se te olvida, hay veces que pues se pone la cosa como atropellada en particular y hay veces que se atiende y se sabe manejar y no genera mayor problema. Pero esos problemas que tienen que ver con necesidades muy profundas, con valores muy intrincados, con carencias fuertes, donde tienes alguna huella, no voy a decir trauma o… traumilla de la infancia, pues van a regresar, porque fíjense como las parejas siempre discuten casi de lo mismo, o sea, porque tiene que ver con una cosa profunda que está ahí.
Hay que aprenderlos a manejar. Y aprenderlos a manejar es entender, honrar lo que esa persona le pasa, cómo manejarlo y no usarlo para atacarnos y poder llegar a acuerdos respecto a eso y probarlos temporalmente. Y si es necesario los volvemos a hacer. Pero cuando ya empiezo a quererte cambiar y quieres cambiar no reconozco que tengo un problema, te echo la culpa a ti, te insulto, me insultas, te acuso con tu abuelita, entonces yo voy con tu mamá. Entonces ya se genera esa toxicidad en las relaciones de pareja, que lo que hacen es que se hacen aburridas, desgastan el amor, empiezan a haber agresiones, te quitan la tranquilidad. O sea, estás angustiado porque le dije, porque no le avisé, porque no sé qué se va a enojar. Te quitan la tranquilidad, te infantiliza, que es lo contrario que yo decía de una buena relación, te genera madurez y ahí es donde entra la toxicidad, ¿sabes? Entonces cierro como diciendo hay personas con temperamentos más complicados o con patrones muy especiales de una familia en donde burlarse, por ejemplo, no es bullying.
Pero en mi casa burlarse era una agresión. Entonces desde ajustar patrones, desde las culturas que cada uno trae, hasta personalidades conflictivas, hasta relaciones que por inmadurez, muchas veces, mala voluntad ¿verdad? porque de que hay gente cabroncilla la hay eh, pues ya no hay manera de de salirnos de esos permanentes roces que terminan muchas veces en violencia. Y si no, degradan el amor. El amor suma, no resta y eso es restar.

Porque estás con todas las defensas así erizadas, pues no se puede. Pero sí se requiere saber que el cuerpo, el alma, si no eliges una cosa muy muy enferma, como la que se salió de esos narcisismos, esa sociopatía que son muy, muy, muy lastimosas y cuesta más recuperarse porque hay que sanar un cierto trauma. ¿No? Y hay gente que queda muy, muy con lo que se le conoce como indefensión aprendida, ya con miedo y con temor a no poderte ni defender. Pero ese es un caso extremo. Entonces ir desarrollando esa fuerza anterior creo que es importante. Ahora vamos a terminar, muchos vamos a atravesar esto. La mayoría vamos a atravesar un rompimiento amoroso.
Yo creo que primero hay que saber que aunque sientas que se te viene el mundo encima, pasa, pasa. Sobre todo hay casos en que te sorprende el rompimiento. Es un shock inicial que te desacomoda porque un shock desacomoda de organiza completamente la vida. Entras en un proceso como caótico. ¿Qué va a ser? ¿Cómo va a ser? ¿Quién soy? ¿No?, porque el amor te da… la pareja te da mucho sentido de identidad, de referencia, ¿no?
Como que te alinea. Hay quien lo pide y se cuelga, y hay que… tú siempre estás en un… Te refleja algo la mirada del otro, el intercambio con el otro. Entonces saber qué pasa. Uno. Dos. Inevitable. Inevitable. Sí, creo que al principio hay que darse una explicación lógica, que ojo con el tiempo, generalmente cambia, ¿no?
“Claro, es que era mucha mujer para él” o “no, es que claro, ha de andar con alguien”. O sea, siempre… o, “su mamá, fue su mamá”. Tuve una pareja que él me quería de terapeuta casi contratar, como abogado, para que yo viera y le explicara a ella que su mamá señora que mucho gusto ni conocía yo, era el problema de su relación. Yo decía híjole, pues yo veo varios problemas, no conozco a la mamá, pero varios problemas. El caso es que nos damos una explicación primaria de “fue por esto”, como un poquito defensiva va cambiando, pero sirve, sirve meter la razón. Pero llega un momento en que a uno la tiene que doler. Hay quien le tarda más, hay quien dice se va a arrepentir, entra todo el proceso tal cual de recuperación de un duelo, ¿no? de “se va a arrepentir”, “yo creo que está así, que está jugando y necesita un tiempito libre”, y entramos por ese proceso de enojo, ¿no?.
O de “no, okay, le voy a decir que acepto tal cosa”, ¿no?, a negociar, acepto tal cosa, pero con tal de que regrese o ya le voy a bajar a esto, pero que no me diga que ya no quiere que vivamos juntos o que esto ya, porque eso ya es el principio del fin. Entonces entra ese proceso que hay que llegar a sentir el enojo. Ojo, cuando estemos enojados ni sirve hablarle por teléfono, ni sirva a llegar a su casa, ni sirve despotricar a medio mundo porque no falta quien despotrica y luego pues queda mal la persona o se arrepiente o pasa el tiempo y vuelven y ya dijiste hasta lo que no, pero te tiene que doler. O sea, hay un dolor profundo, hay una tristeza profunda que tiene que ver con la pérdida y no solo con la pérdida de la persona. O sea, a veces pierdes comodidades, a veces pierdes una casa, a veces pierdes a los hijos, el diario vivir, a veces pierdes al perro, o sea, se pierden amigos, se pierden muchas cosas y yo creo que hay que ir atravesando esas pérdidas y toma tiempo y toma tiempo hasta que uno empieza a recuperarse y a vivir en paz y a ver que se puede vivir sin esa persona o sin la culpa, si tú fuiste la que dejaste. A veces la gente que decide terminar entra en mucha culpa, ¿no? Esa culpa y esa pena de lo que también se pierde. Porque aunque la persona que deja al otro que termina la relación se va saliendo emocionalmente antes, hay otro tipo de pérdidas que las tiene que atravesar y de ahí yo daría cosas muy concretas como aprender a vivir en soledad.
Por ahí hay una autora que se llama Marie-France Hirigoyen, en un libro que se llama Las nuevas soledades, que dice que los habitantes del siglo XXI vamos a atravesar por periodos de vivir en pareja y periodos de vivir en soltería. Y creo que la soledad enriquece muchísimo cuando uno la asume, no se cierra a hater del amor, ¿verdad? Pero aprovecha sus bondades, que tiene muchas. Yo creo que es una etapa que puede ser de infinito autoconocimiento, de infinito goce, ¿no? Auto conocimiento ¿cómo? Como uno se deslinda de un otro que te va marcando referencia y que te vas moviendo en la vida. Cuando uno tiene una pareja, digo no quiere decir que anules tu vida personal para nada, pero uno va moviéndose como en base al movimiento del otro, porque no voy yo derecho, no me quito, ¿verdad? Entonces cuando uno está solo puede tener una de veras Inmersión en el conocimiento personal.
¿Quién soy? ¿Qué quiero en esta etapa? ¿A dónde voy? ¿Qué me gusta? ¿Que hobbies no he desarrollado? ¿Qué intereses no descubrí que tenía y que ahora puedo desarrollar? Y en ese sentido, el conocer, el innovar… Yo soy una persona… No puede uno innovar y cerrar, innovar y cerrar, pero el atreverse a tener experiencias diferentes nos llevan a tener narrativas diferentes de nosotros mismos. Saber de quién te rodeas.
Hay gente que pierde todas sus redes reales, amigos ¿no? sociales, redes, redes sociales en la vida real, no virtuales y ya, pues no es amigo de nadie, ya no veo a la familia, ya no, nada. No. Hay que tener siempre una red importante que es es otro buen colchón en el sentido de… porque les decía al principio pues el amor, el amor se necesita siempre. Yo creo que tener relaciones sólidas siempre ayuda. Un momento de practicar hobbies, de revaluar qué es para mí el amor, que creí que era, y qué no era. No desde el “eso no es. Yo ya no creo” desde el despecho, sino de pues yo tenía ideas, a lo mejor muy romantizadas de lo que era el amor.
Y no, no es así la vida amorosa. Y creo que algo central es la construcción de un proyecto de vida personal. Porque un proyecto de vida personal que englobe tus competencias, tus valores, tus necesidades, lo que es para ti como tu misión, que incluya que puedas involucrar tu profesión, tu vocación, pues te da mucho sentido de vida y es así. Por tanto, el amor es una rebanada muy importante en la vida, pero no te quedas sin vida, tienes otras áreas que te sostienen, que te alimentan y que te dan sentido para continuar. Y si llega el momento, pues volver a amar, ¿no?, ¿porque no?
Digo, hay que ser empático, pero no te puedes deshacer en el sufrimiento de otro, ¿no? Y creo que ese trabajo de decir, y muchas veces pasa cuando terminamos, que digo pues “¿qué quiero?, no sé ni qué me gusta ni cuál es mi vocación, ni ni siquiera tengo un proyecto de vida”. Y es normal que la pareja te de una referencia y que adquieras parte de tu identidad por la mirada, repito, del otro, por sus palabras, por las actividades compartidas. Pero es un trabajo personal y es el mismo trabajo que se requiere para entrar a una relación sin necesidad de perderte en el otro, perder tu identidad y fusionarte. Porque yo digo que las relaciones muy fusionadas pierden gracia, ¿no? O sea, se hacen… Imagínate que estás metido en un clóset con alguien y ya llega un momento que ya no sabes quién es qué y qué quiere quién, pues te dará una sensación de unidad, pero la puedes tener sin la necesidad de perder la propia identidad. Llega a asfixiar, yo creo, y acaba la gente, pues cansándose y para estar juntos por necesidad, pero por amor, por amor me lo preguntaría yo. Referente a lo que has dicho, también hablas de una codependencia emocional.
¿Nos podrías dar una explicación más ampliada de este concepto? Sí, yo creo que en la codependencia junto pierdes una parte de tu identidad o mucha parte de tu identidad. Y yo creo que esa codependencia emocional se caracteriza por algunas conductas. Volviendo a regresar, regresando a preguntas anteriores, que se hacen tóxicas, ¿no?, porque es la necesidad, por ejemplo, la codependencia, requiere la presencia, la certeza de que está el amado, de que no, casi que no se me pierda de vista que me contestes a todos momentos, que por qué no respondes mi mensaje… Esa ansiedad produce mucha ansiedad, la codependencia, cuando como un niño chiquito. No lo veo, no veo la mamá, no veo, no me puedo agarrarle la falda, me pongo muy mal. Genera a veces un sexo compulsivo, no por una necesidad de fusión y de unión desde la sexualidad, más que un sexo de calidad, una vida sexual de calidad. Produce la sensación de vacío cuando no está el amado. No sé quién soy, no sé que quiero, mi vida no tiene sentido sin esa persona.
Por tanto, uno pierde autonomía completamente, o sea, o nunca la tuvo. Y creo que se puede trabajar porque tiene mucha correlación desde una historia de lo que es el verdadero amor, si yo no me siento en esa unión y en esa presencia del amado, sufro, ¿no? Una cosa que venimos desbancando, pero que ha sido muy cultural, del amor romántico y también con un trabajo de revisar mi apego temprano. Porque hay personas que tuvimos apegos más seguros o apegos más ansiosos y por tanto tendemos a apegarnos de manera ansiosa. Y yo creo que cuando uno reconoce que tiende a eso hay que meter la cabeza y decir “a ver, una cosa es que yo sienta que lo pierdo si no está. Y otra cosa es que realmente lo pierdo”. ¿No? Entonces, poder hacer esa distinción desde mi necesidad y mi carencia me permite ser más sobria en mis conductas para no quererme devorar al otro y al final acabas con la relación, ¿no? Son relaciones que ser toxifican fácilmente.

de un trauma. Eso por un lado. Por otro lado, la necesidad de certezas. O sea, queremos que nos aseguren que va a durar, pero yo digo “híjole carambas, pues, ¿quién te va a asegurar?”. Hay más maneras de tú saber que este trayecto va a ser bueno, va a ser largo, depende mucho de cómo entras, de quiénes son, pero certeza, no tenemos nada, pues no tenemos nada asegurado en la vida. Menos que un amor va a durar eternamente, o que no te van a hacer, o qué… A mí, ¿cómo puedo saber si nunca va a ser infiel? No sé. O sea, esa pregunta sí no te la manejo, ¿verdad?
Sí, te puedo decir por ciertas cosas, sí hay probabilidades de que lo sea, ¿no? ¿Por qué? Pues por una serie de cosas que ahorita no voy a decir. Aunque quieran oírlas, no se las voy a decir. Pero entonces yo diría que si entramos con un exceso de defensas, entonces ya no le llamaría yo amor. Y la gente te lo dice, “no puedo… no acabo de sentir…”, “no sé si la quiero o no la quiero”. Entonces ya es pura cabeza y las defensas están en la cabeza. Entonces tiene que haber una inteligencia, por supuesto, en la elección, en el tiempo, en el tiempo.
Es que ahora de veras llegan al consultorio. Ya se conocieron, platicaron dos veces por las aplicaciones –que no tengo nada en contra, porque yo conocí a Peter en la aplicación– ya se fueron de fin de semana juntos, ya se fueron a vivir juntos, ya se embarazaron, ya llegan a terapia, pero eso fue hace dos meses. Pues ya parece… yo tardé años en llegar a ese punto. Creo que el tiempo es un factor importante para poder confiar más, bajar las defensas, tener menos miedo y amar. Porque, pues si no, estás en una relación, yo iba a decir palabras altisonantes, no las voy a decir, andas muy muy prendida con alguien. Pero amar, amar son pasos, son tiempos y requiere de un periodo de cocción importante. Entonces esta idea de cómo tener más certezas, elegir mejor para poder bajar las defensas y poder amar.
¿Y gestionarlo para qué, verdad? Porque quién no diría en un momento dado estás en un elevador encerrado, una canilla al aire ¿a quien le hace daño? Se abrió. Y ahí bajamos del piso 46. Se acabó. Pero acoplar esos tres cerebros uno es un problema. Dos, cuando no conocemos que esto ocurre, nos asustamos. ¿No?
Porque ¿qué me está pasando? Entonces ya no la quiero, a culpar a la persona. “Es que ya no la quiero. Es que claro, fallaste en esto y fallaste en lo otro”, que no quiere decir que no haya cosas que que arreglar y que acordar y que cambiar de la relación. Pero no se trata de culpar, hay que entender que esto puede pasar. Ojo, también ocurre que uno empieza… Hay gente que ya le urge irse a vivir juntos porque ya cada vez les encanta estar juntos, pues uno sabe que el amor crece en la presencia, pero el deseo necesita la ausencia. Entonces siempre es más apetecible algo que no sabes si lo vas a tener, algo que no sabes si se va a conseguir, algo que es prohibido porque genera todo esa fuerza contradictoria que produce justamente el deseo. Y piensen en toda relación que inició, que no sé si sí me hará caso, no me hará caso, ¿será o estoy viendo visiones?, pues siempre genera muchísimo más deseo.
Eso por un lado. Por otro lado, diría que hay etapas de la vida de pareja que son difíciles de sortear. Entonces que, que uno flaquea, puede ser por la pareja, por lo que está pasando con nuestra pareja, pero también puede ser por historias personales que salen que no han estado trabajadas. Ahí hay infidelidades que tienen que ver con historias propias, no necesariamente con algo que está pasando en la relación o con algo súper inusual de la relación. Cuando hay vacíos personales, a veces cuando se pasan duelos muy fuertes que uno siente morir, siente el vacío, la energía que da un nuevo amor o una experiencia de una infidelidad también es muy arrasador. Hay muchas infidelidades que se dan cuando se van a casar, cuando van a tener un hijo, cuando acaba de nacer un hijo, cuando se van a jubilar, o sea, no decir cuando, pues todo el tiempo ¿verdad? Porque está pasando todo el tiempo. Pero entender la complejidad de eso me parece que es muy importante.
Cuando tiene que ver por estas cosas siempre se desacopla, no se les acoplan los tres cerebros, pero tiene que ver con algo mío, tiene que ver con algo de la relación que hay que trabajar, tiene que ver con un momento que estamos atravesando, que es de mucho dolor, de mucha pérdida. Tiene que ver con que es una puerta de salida. Hay veces que no sabemos terminar, no sabemos decir “se acabó, ya” y es la infidelidad la que nos abre la puerta de salida. Entonces, pues eso sería más o menos lo que yo te diría. Por eso nos mentimos a veces, aunque nos amamos.

¿Pues me va a quitar la paz, no? Una gente que es demasiado perspicaz, demasiado desconfiada, pues va a estarte quitando la paz porque va a estar encima de ti. Yo diría que un buen amor es un amor, y lo dije hace rato, que te abre puertas o que te da la posibilidad de crecer, de disfrutar más, de conocer más, de aprender más. Pero a veces hay obstáculos, claro que los hay, pero en general es alguien que te pone algo y uno sabe, por ejemplo, yo sé lo que quiero en el amor, pero ¿tú qué ofreces?, ¿no? ¿Qué ofrece el otro? ¿Tú qué ofreces? ¿Pero qué trae el otro también? Te abra posibilidades a un mundo que te aporte más.
Regreso a la palabra madurez. Alguien que te hace no hablar o no decir tal y que… y te hace enojarte y aguantarte, que todas son conductas infantiles, ¿no? No puedo decir, no sé cómo decir, me tengo que aguantar, o tengo que explotar. Todo eso son conductas que son… que te infantiliza. Un buen amor no te puede infantilizar, te debe de tomar como la persona adulta que eres. ¿No? “No, pues es que eres un niñito conmigo”, ¿verdad? ¿Porque para qué andas conmigo si me vas a considerar un bebé al que tengo que educar?
¿No? No. Produce placer, sabes, ya cuando ya cuando dices… oigo… El otro día me fui a un spa un fin de semana y oigo que una mujer se quita el anillo con una amiga soltera, una casada y era soltera. “Ay, que descanso un fin de semana”. Bueno, Qué rico estar con tu amiga, pero si, tanto como “ay, que descanso No ya”. Y le dice la amiga “lo que yo quisiera tener uno de esos”, ¿no? O sea, nunca estamos contentos. Pero ya cuando el otro te estorba, no te produce satisfacción, placer… Yo soy 100% de acuerdo de los momentos individuales que necesitamos, pero que la compañía del todo te aporte satisfacción, gusto, disfrute, que prefieras compartir muchas cosas con el otro.
Y yo diría que un buen amor también es medio, ¿cómo diré la palabra transgresor sin que se oiga? pasando los semáforos, jaja. No. O sea, es un amor que se atreve a infringir ciertas cosas, ¿no? Híjole, esta Navidad tu papá, la abuelita, pero ¿por qué no vamos a un brindis y nos quedamos aquí o nos vamos nosotros? Como que un amor te permite llevarte un poquito más allá de ciertas cosas cuadradas y rutinas. Ahora, cosas concretas para elegir, yo creo que muy concretas. Tú oyes cómo habla la gente de las demás personas, de los exes, por ejemplo, ¿no?
La gente que critica “es que ella… es que esa vieja…”, iba a decir p… vieja pero ya no dije. Pero ya dije. ¿Cómo habla de alguien? ¿No? Entonces, así va a hablar de mí en una de esas. ¿Cómo trata la gente? ¿Cómo trata a la gente, sobre todo a la gente que jerárquicamente a la mejor está en un rango más bajo? ¿Con qué educación?, ¿con qué cordialidad?, etcétera, etcétera.
Esos son cosas concretas. ¿Qué, cómo es? ¿Es de familia, pero es demasiado? “Yo te aviso si vamos porque mi mamá…” no sé qué, bueno, un fin de semana que la mamá haya querido hacer algo está bien, pero todos los fines de semana le tiene que preguntar a la mamá… Si justo es la fusión Pero con la familia ¿no? hay una fusión. Entonces no está lista, no está lista esa persona para dejar la familia o para poder tomar decisiones más allá de la familia. ¿Qué otras cosas te diría? Para mí, fíjate que hay gente muy lista, no tan lista, guapísima, o no tan guapísima, riquísima, no tan rica… pero hay gente buena y mala, ¿no?
Y hay que saber detectar a la gente que es malvadilla y que tú ves como le hizo al otro una tranza. Se expresó así, la oíste mintiendo… Yo creo que hay que saber distinguir eso. Y por supuesto lo que decía, ¿no? la violencia. La violencia yo creo que queda afuera, ¿no? A mí me gusta decir un buen conversador, porque cuando se les acaben al cero las hormonas, que no se llegan al cero pero van bajando, híjole, un buen conversador, yo creo que alguien con el que puedas intercambiar, disfrutar, tener un diálogo profundo, hablar de distintas cosas, me parece que es una riqueza. Pues esos son tips.
Cuando digo emocional es esto, es esto de no tenerme que fusionar, de poder pensar por mí misma, de poder tomar decisiones. ¿Y para qué se necesita la independencia económica? Porque puedo ser autónoma emocional, pero si no tengo el dinero para decir “no, yo mejor sí me pago la maestría que yo quiero” o “sí voy a hacer este viaje con estas amigas”, pues como dependo económicamente de otra gente, aunque sea muy autónomo emocionalmente, tengo que pedir para poder ejecutar algún sueño, un deseo, una necesidad, lo que sea. Entonces la autonomía y poder tener la suficiente fuerza yoica para poder saber que a veces tengo que decir “no” y aunque me estreso y me de ansiedad que el otro no esté de acuerdo o que el otro no sea esa persona que yo, repito e insisto que quiero que sea con base estos roles, sepa que me va a producir un poquito de raro, ¿no? Que yo le diga “oye, hagamos esto”, “no es que yo no puedo” y “yo sí puedo”, y “no, es que si yo lo invito se va a acostumbrar”. Bueno, si lo invitas a todo siempre y no lo dejas que saque la cartera… Pero si tienes ciertos acuerdos –volvemos a la palabra de acuerdos, pues son acuerdos– entonces yo creo que de veras, regresando a tu pregunta en particular respecto a los roles de género, sí los hombres tienen que perder privilegios, porque… ahora estuve el fin de semana con algunas parejas y hay parejas más igualitarias que otras. Hay parejas muy jóvenes que siguen repitiendo ciertos roles y que ellos asumen que ellas van a ser y van a encargarse de ciertas cosas y ya no digamos grandes.
Como dijo Isabel Allende, que ¿qué creía que veía con las nuevas generaciones? y decía “no, pues es que hay mucha esperanza con los jóvenes, con los gente muy joven, porque están aprendiendo y la igualdad” y tal, “y con los de mediana edad todavía están más abiertos y flexibles y y ya los de mi edad” decía “pues ya, ya, ya, que ya se los lleven, ya, ya hay poco que hacer”. Eso es más grande que yo, pero si se haga mayor edad a veces y no hay gente muy muy muy flexible, pero hay gente que ya está más… ya no entiende estas modernidades. Hasta le llaman modernidades, ¿no? Eso lo diría en particular respecto a los roles. Siempre te vas a sentir rara desafiando un rol de género. Siempre. Ahora, en cuanto a jóvenes en general, yo diría algo que es importante. El tiempo. Y lo vuelvo a decir, el tiempo. No puedes… Un amor en dos, en dos meses, ya. No. Date tiempo a conocer a la persona, a verla en sus contextos, a saber un poco más, a ver estas hablando de…
Otro tip. Si no te quiere presentar con nadie, nunca jamás y no te va introduciendo a ciertos círculos. Que raro ¿no? Que esta persona no quiera ponerme con nadie de… o el mismo amigo siempre, y nunca en navidad no pues que rara persona, perdón. Entonces no, date tiempo para conocer a la gente y date tiempo para que el amor madure, porque de veras quienes hemos vivido amores de larga duración te das cuenta cómo el amor evoluciona en el tiempo y cómo se puede seguir amando más.
Yo lo digo a mi edad, se puede con el tiempo, ir descubriendo y amando más y más realistamente, lo cual es más, porque ya no está la idealización de la persona. Eso sería lo que yo diría.
Y ahora Peter nada más me hace como… “ya entendí”, ¿no? Y ya pues te quedas desarmado, pero es como ¿qué necesidad de seguir yo escalando una discusión que el otro ni me va a discutir ni me va a decir…? Ya escuchó, me dijo “ya entendí”, ya. Pero creo que en muchos sentidos sí, esos intercambios te permiten darte cuenta en donde tú pues patinas, ¿no? Y también en tus fortalezas también, también. ¿Porque no? Bueno, yo quisiera terminar compartiéndoles dos frases que me gustan mucho. Una es de Anthony Bolinches, un amigo español, que pueden leer sus libros, tiene muy buenos libros, y dice “el amor todo lo cura, si la persona madura”.
Y me parece que eso es muy sabio porque uno espera mucho del amor, sí, pero uno tiene que contribuir con el propio crecimiento y en ese sentido, si hay que crecer con la pareja, pero también crecer para la vida en pareja. Y hay muchos caminos, hay lecturas, hay cine, hay buenas amistades, hay experiencias de vida y hay terapia. Estoy leyendo ahorita una novela justo de Almudena Grandes que se llama Los años difíciles, que es muy larga, pero se las recomiendo, pero tiene una parte en donde te das cuenta como ella va, va encapsulándose, va encapsulándose la protagonista, y cómo empieza a soltar también porque por eso, por muchas cosas, y no solo por un amor, por una historia de vida muy decepcionante. Entonces yo creo que sí es trabajo personal y atreverte a vivir, ¿eh? Atreverte a vivir, porque si somos tan miedosos que no queremos experimentar nada, no vamos a salir con nadie. ¿Perdón? O sea, sí vas a tener decepciones, pero no, no son el fin del mundo. Por eso hay que estar equipado para poder aguantar.
No vara, porque no se trata de con vara, no. Pero sí, así “no va a ser la persona”, “no pensé esto”, “no me di cuenta que esto ni me gusta”. En fin. Y poder permitirte ir suavizando y teniendo pues más experiencias. Pero yo confío mucho en la terapia, de veras confío y en la gente con madurez e inteligencia que nos acompaña y nos dice alguna palabra que queda ahí sonando en… pues resonando en nuestros corazones. Y otra frase que me gusta mucho, mucho. Y con esta sí cierro y los invito a reflexionarla. Es, me parece que es de Leonard Cohen que dice, “el amor no tiene cura, pero es la medicina para todos los males”. Muchas gracias.